La decisión de Irán de suspender las conversaciones con Estados Unidos, tras los recientes ataques israelíes en Líbano, volvió a instalar la incertidumbre en los mercados internacionales. Más allá de las implicancias diplomáticas, el principal efecto económico ha sido el repunte del petróleo, que nuevamente se acerca a niveles que hace pocas semanas parecían poco probables.
Para Chile, este escenario podría traducirse en mayores presiones sobre la inflación y el tipo de cambio, afectando directamente el costo de vida de los hogares. Sin embargo, la coyuntura también muestra una cara distinta: el cobre continúa en niveles históricamente elevados, impulsado por la demanda asociada a la inteligencia artificial, la electrificación y los centros de datos.
La paradoja es evidente. Mientras nuestro principal producto de exportación atraviesa uno de sus mejores momentos, la producción minera local muestra señales de debilidad. Más que observar con preocupación la volatilidad internacional, el desafío es aprovechar las oportunidades que ofrece el ciclo actual de los commodities para fortalecer el crecimiento y la capacidad productiva del país.