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Crecimiento económico y emprendimiento: el verdadero desafío es sostenerse en el tiempo. Por Christian Rodiek, fundador de FirmaVirtual

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Tras una Cuenta Pública donde el crecimiento económico volvió a ocupar un lugar central en el debate nacional, vale la pena preguntarse cómo se construyen los proyectos capaces de sostener ese impulso a largo plazo.

Hace tiempo entendí que las metas importantes no se alcanzan de un día para otro, ni se conquistan únicamente con entusiasmo. Requieren preparación, constancia y, sobre todo, la capacidad de seguir avanzando incluso cuando el camino se vuelve incierto.

En lo personal, hoy me preparo para ascender el monte Denali, la cumbre más alta de Norteamérica. Mientras entreno para esta expedición, inevitablemente pienso en el emprendimiento. Y es que, aunque parezcan mundos distintos, emprender y subir una montaña tienen mucho en común. En ambos casos existe una meta que, vista desde lejos, parece enorme.

Vivimos en una época de inmediatez, donde muchas veces se instala la idea de que el éxito debe darse ahora ya. Todo parece diseñado para la velocidad: crecer rápido, escalar rápido y mostrar resultados inmediatos. Sin embargo, las experiencias más importantes rara vez funcionan así.

Muchas veces creemos que emprender consiste únicamente en tener una buena idea, pero es más que eso y resistir puede ser lo más complejo. Resistir los momentos difíciles, adaptarse a escenarios inciertos y continuar avanzando aun cuando el resultado todavía no es evidente.

El propósito empresarial se construye con práctica, perseverancia, voluntad y trabajo en equipo. Muchas veces se habla del emprendedor como una figura individual, pero la realidad es muy distinta. Detrás de cualquier proyecto que logra crecer existe un esfuerzo colectivo: socios, colaboradores y personas que aportan distintas capacidades, comparten una visión común y sostienen el rumbo incluso en los momentos más complejos.

Mientras avanzo en la preparación de este desafío personal en Alaska, reafirmo una convicción que también aplica al emprendimiento: asumir que las metas importantes requieren tiempo, disciplina, preparación y capacidad de adaptación. Porque las verdaderas cumbres no siempre son las más visibles, a veces son aquellas que decidimos enfrentar aún cuando no sepamos exactamente cómo terminará el camino.

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