Una investigación de la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, identificó una asociación entre el uso de métodos anticonceptivos hormonales y mayores niveles de satisfacción sexual. Los resultados muestran que el bienestar sexual femenino depende de múltiples factores y descartan que el tipo de anticonceptivo influya directamente en la probabilidad de alcanzar el orgasmo.
La elección de un método anticonceptivo suele centrarse en aspectos como su eficacia para prevenir embarazos, sus posibles efectos secundarios o la comodidad de uso. Sin embargo, una investigación desarrollada por la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello identificó que también existen diferencias en la forma en que las mujeres perciben su bienestar sexual según el tipo de anticoncepción utilizada.
El estudio analizó información de 710 mujeres chilenas.Del total de participantes, 418 utilizaban métodos anticonceptivos hormonales y 292 empleaban métodos no hormonales.
Tras controlar distintos factores relacionados con la vida sexual, las realizadoras de este estudio observaron que las usuarias de anticonceptivos hormonales presentaban hasta un 48% más de probabilidades de reportar satisfacción sexual respecto de quienes utilizaban métodos no hormonales. Las autoras enfatizaron que este hallazgo corresponde a una asociación estadísticamente significativa y no demuestra una relación de causa y efecto entre ambas variables.
La académica de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, María Gabriela Mondaca, quien lideró este estudio, explicó que la satisfacción sexual es un fenómeno complejo, influido por múltiples dimensiones biológicas, psicológicas y relacionales.
«Nuestros resultados muestran una asociación entre el uso de métodos anticonceptivos hormonales y mayores niveles de satisfacción sexual, pero es importante precisar que esto no significa que el anticonceptivo sea la causa directa de esa satisfacción. Existen numerosos factores personales, emocionales y de pareja que también influyen en cómo las mujeres viven su sexualidad.»
El análisis también permitió identificar que la frecuencia de algunas prácticas sexuales tuvo una relación aún más marcada con la satisfacción que el propio método anticonceptivo. La regularidad de las relaciones sexuales vaginales y orales apareció como uno de los factores más estrechamente asociados al bienestar sexual reportado por las participantes.
En contraste, cuando los investigadores analizaron específicamente la capacidad de alcanzar el orgasmo, los resultados fueron diferentes. No se encontró una asociación estadísticamente significativa entre el tipo de anticonceptivo utilizado y la probabilidad de experimentar un orgasmo, lo que refuerza la idea de que esta respuesta depende principalmente de factores individuales, psicológicos, conductuales y de la calidad de las relaciones interpersonales.
De acuerdo con el estudio, variables como el autoconocimiento, la comunicación con la pareja, el deseo sexual y la calidad del vínculo afectivo tendrían un peso mucho mayor en la respuesta orgásmica que el método anticonceptivo empleado.
Para Mondaca, estos hallazgos contribuyen a ampliar la conversación sobre la salud sexual femenina.
«Durante mucho tiempo se ha analizado el impacto de los anticonceptivos principalmente desde la prevención del embarazo o sus efectos físicos. Este estudio invita a incorporar también el bienestar sexual como parte de la conversación clínica, entendiendo que la sexualidad femenina es multidimensional y debe abordarse desde una mirada integral.»
Quienes realizaron este estudio, plantearon además que futuras investigaciones deberían profundizar en variables como la comunicación en la pareja, el bienestar emocional, las creencias culturales y la calidad de las relaciones afectivas, con el objetivo de comprender de mejor manera los factores que influyen en la satisfacción sexual de las mujeres chilenas.
Si bien los resultados aportan nueva evidencia sobre la relación entre anticoncepción y bienestar sexual, los autores recalcan que la elección de un método anticonceptivo siempre debe realizarse junto a un profesional de la salud, considerando las necesidades, características y preferencias de cada mujer.