Se advierte que el tabaco para armar cigarrillos no representa una alternativa más segura que los cigarrillos industriales. La evidencia científica muestra riesgos equivalentes e incluso mayores en algunos indicadores de exposición a sustancias tóxicas.
Más de ocho millones de personas mueren cada año en el mundo a causa del tabaquismo y, en Chile, esta adicción provoca alrededor de 52 fallecimientos diarios, de acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud. Pese a estas cifras, persiste la creencia de que el tabaco para armar cigarrillos, conocido popularmente como tabaco «natural», sería menos dañino para la salud que los cigarrillos industriales debido a su menor procesamiento.
La evidencia científica disponible contradice esta percepción. Especialistas advierten que no existe un formato seguro para consumir tabaco y que el uso de productos comercializados como «naturales» puede generar una falsa sensación de protección frente a los riesgos reales del tabaquismo.
Juan Videla, master en Salud Mental de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, señala que esta creencia carece de respaldo científico. «Existe una percepción de seguridad en el consumo de tabaco para armar cigarrillos que constituye una verdadera trampa para los consumidores. El riesgo para la salud es equivalente y, en algunos parámetros, incluso superior al de los cigarrillos industriales», explica.
Efectos del natural
De acuerdo con investigaciones recientes, el tabaco para armar puede contener concentraciones de nicotina hasta un 70% más altas y un 84% más de alquitrán que los cigarrillos convencionales. Además, al no existir un proceso de fabricación completamente estandarizado, los usuarios suelen inhalar con mayor profundidad para mantener la combustión, aumentando la absorción de monóxido de carbono.
A ello se suma el uso frecuente de papeles de combustión lenta y la ausencia de filtros eficientes, condiciones que exponen al pulmón a temperaturas más elevadas y favorecen un daño celular más acelerado.
«Los fumadores de tabaco para armar presentan niveles de dependencia y patologías respiratorias tan severas como quienes consumen cigarrillos industriales. Es importante recordar que el tabaco libera más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 70 son reconocidas como carcinógenas», advierte el académico.
Consecuencias de la adicción
Las consecuencias de esta adicción incluyen enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y diversos tipos de cáncer. Asimismo, la nicotina produce alteraciones en la neuroquímica cerebral que dificultan el abandono del hábito sin apoyo profesional.
Aunque Chile ha logrado reducir progresivamente sus índices de tabaquismo, el impacto sanitario continúa siendo significativo. Diversos estudios muestran que las personas fumadoras viven, en promedio, diez años menos que quienes nunca han fumado.
«La única medida que garantiza una protección efectiva de la salud es la cesación completa del consumo de tabaco. Además, se recomienda que a quienes desean dejar de fumar buscar orientación en los Centros de Salud Familiar (CESFAM) y desconfiar de alternativas que prometen una supuesta reducción de daños sin respaldo clínico», detalla Videla.