Un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología observó que las hospitalizaciones por infarto aumentan entre dos y seis días después de episodios de frío intenso, reforzando la relación entre las bajas temperaturas y el riesgo cardiovascular.
La llegada del invierno suele asociarse al aumento de virus respiratorios y consultas de urgencia por enfermedades estacionales. Sin embargo, existe otra amenaza que cada año pasa más desapercibida: el impacto que las bajas temperaturas pueden tener sobre el corazón y el sistema circulatorio.
La evidencia científica ha demostrado que el frío puede aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares debido a los cambios que provoca en el organismo. Cuando la temperatura disminuye, los vasos sanguíneos se contraen, aumenta la presión arterial y el corazón debe realizar un mayor esfuerzo para mantener la temperatura corporal. A esto se suma una mayor tendencia a la formación de coágulos, factores que pueden favorecer la ocurrencia de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología observó que las hospitalizaciones por infarto aumentan entre dos y seis días después de episodios de frío intenso, reforzando la relación entre las bajas temperaturas y el riesgo cardiovascular.
Para el Dr. Nicolás Veas, cardiólogo del Centro Médico Nueva Estoril, el frío puede transformarse en un factor desencadenante para personas que ya presentan condiciones de riesgo.
«Una mañana especialmente fría puede actuar como desencadenante de un infarto en una persona con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o enfermedad coronaria conocida. El frío rara vez es la única causa, pero puede contribuir a que ocurra un evento cardiovascular en una persona susceptible», explica.
El especialista agrega que el invierno también trae consigo otros factores que pueden afectar la salud cardiovascular.
«Las bajas temperaturas generan vasoconstricción, es decir, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que aumenta la presión arterial y exige un mayor esfuerzo al corazón. Además, durante esta época suelen aumentar los episodios de contaminación ambiental, la mala ventilación atmosférica y las infecciones respiratorias, factores que también pueden elevar el riesgo cardiovascular», señala.
Los accidentes cerebrovasculares también aumentan en invierno
El riesgo no se limita a los infartos. Diversas investigaciones han mostrado que los accidentes cerebrovasculares también tienden a aumentar durante los meses más fríos.
«Los cambios en la presión arterial y otros efectos fisiológicos asociados a las bajas temperaturas pueden contribuir a un aumento del riesgo de accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas mayores o con enfermedades cardiovasculares preexistentes», advierte el Dr. Veas.
Los grupos de mayor riesgo incluyen personas mayores de 65 años, pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, fumadores, personas con antecedentes de infarto o accidente cerebrovascular, pacientes con insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica.
El impacto silencioso de la soledad
Sin embargo, el clima no sería el único factor que amenaza la salud del corazón durante esta época del año. Diversas investigaciones recientes han identificado a la soledad y al aislamiento social como factores de riesgo cardiovascular emergentes.
Un metaanálisis publicado en 2025, que analizó datos de más de 5,2 millones de personas, concluyó que quienes experimentan aislamiento social presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluyendo accidentes cerebrovasculares.
La preocupación cobra especial relevancia durante el invierno, cuando muchas personas reducen sus actividades sociales, permanecen más tiempo en sus hogares y disminuyen sus niveles de actividad física.
Cómo proteger el corazón durante el invierno
El cardiólogo Nicolás Veas recomienda:
• Mantener un adecuado control de la presión arterial, diabetes y colesterol.
• No suspender medicamentos indicados por el médico.
• Abrigarse adecuadamente, especialmente durante las primeras horas de la mañana.
• Mantener actividad física regular, adaptada a las condiciones climáticas.
• Evitar el tabaquismo.
• Vacunarse contra la influenza y otras infecciones respiratorias.
• Consultar precozmente ante síntomas sospechosos.
«Muchas personas creen que el invierno solo aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias, pero también es una época en la que debemos prestar especial atención a la salud cardiovascular. Mantener controlados los factores de riesgo y consultar oportunamente puede marcar una diferencia importante en el pronóstico», concluye el Dr. Nicolás Veas, del Centro Médico Nueva Estoril.