La empresa que durante décadas ha operado redes de alta tensión en Chile está ampliando su campo de acción hacia infraestructura hídrica para la minería, sistemas de baterías y equipos que aportan estabilidad al sistema eléctrico.
Para Transelec, esto no es un giro ajeno a su historia. Hoy, la empresa puede aplicar su experiencia en activos críticos vinculados a los desafíos que condicionan el desarrollo productivo y energético del país.
Transelec ya no define su actividad únicamente por las líneas y subestaciones que transportan electricidad en alta tensión. Su propia estrategia corporativa incorpora hoy infraestructura de transmisión, suministro de agua y almacenamiento.
Ese cambio aparece respaldado por proyectos concretos en desalación, transporte de agua de mar, baterías a gran escala y servicios para estabilizar una red eléctrica con mayor innovación y presencia de generación renovable.
Durante décadas, Transelec se especializó en mover energía a través de grandes distancias, construir activos lineales complejos y operarlos durante periodos prolongados. Esa capacidad también resulta relevante para otros problemas estructurales de Chile como:
- Llevar agua a operaciones mineras ubicadas lejos de la costa.
- Almacenar electricidad solar para utilizarla fuera de las horas de generación.
- Reforzar la estabilidad técnica de un sistema eléctrico que cambia a medida que reduce su dependencia de centrales térmicas.
Bajo esa mirada, Transelec no está dejando atrás la transmisión, sino que está ampliando el significado de conectar distintos tipos de energías e infraestructura estratégica al servicio del país.
Agua para una minería que ya no puede depender de las mismas fuentes
La entrada de Transelec al negocio hídrico tiene un punto de partida decisivo en el norte de Chile. A través de Aguas Horizonte, sociedad constituida junto a Marubeni, la empresa participa en el desarrollo de la primera planta desalinizadora destinada al Distrito Norte de Codelco.
El proyecto abastecerá a las operaciones Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales. Incluye una planta de desalación mediante ósmosis inversa, obras marítimas y un sistema de impulsión de más de 160 kilómetros de tuberías subterráneas, capaz de trasladar el agua desde la costa hasta un reservorio emplazado a más de 3.000 metros de altura en Radomiro Tomic.
Su escala revela por qué este proyecto encaja en la trayectoria de Transelec. Más allá de producir agua desalada se requiere diseñar, construir y operar una infraestructura lineal extensa, con estaciones de bombeo, suministro eléctrico y exigencias de continuidad para faenas de gran importancia productiva.
El modelo considera que Aguas Horizonte financiará, construirá, poseerá y operará la infraestructura durante 20 años, antes de transferirla a Codelco. La estructura se aproxima al tipo de operación en que una empresa de activos críticos debe comprometer capacidad técnica y continuidad durante décadas y no sólo entregar una obra terminada.
La segunda incursión hídrica de Transelec, a través de Aguas Esperanza en sociedad con Almar Water avanzó para abastecer a Minera Centinela, de Antofagasta Minerals. En abril de 2026, la compañía informó el inicio del suministro de agua mediante la nueva tubería SIAM II, que incorpora alrededor de 56.000 metros cúbicos diarios adicionales.
Sumada al sistema previamente operado por la sociedad, la infraestructura supera los 167.000 metros cúbicos diarios de capacidad de transporte a través de una conducción de 144 kilómetros entre el Puerto de Michilla y la faena minera.
La relevancia de estas iniciativas radica en considerar el agua como un activo estratégico para el futuro y el desarrollo productivo del país, donde Transelec ingresa al negocio valiéndose de una experiencia acumulada en corredores de infraestructura, operación continua y activos que deben funcionar bajo condiciones territoriales exigentes.
Baterías y energía solar
La expansión hacia el almacenamiento energético responde a otro límite concreto. Chile puede instalar mayor generación renovable, pero esa energía pierde valor cuando la red no logra absorberla en el momento en que se produce.
La transmisión sigue siendo indispensable, aunque ya no basta por sí sola. También se requieren sistemas capaces de reservar energía y entregarla en horarios de mayor necesidad.
En esa línea, Transelec desarrolla para Copec un sistema de almacenamiento en baterías, BESS, por su sigla en inglés, en el parque fotovoltaico Granja Solar ubicado en la Región de Tarapacá. El proyecto considera una potencia nominal de inyección de 105 MW y una capacidad de almacenamiento de 420 MWh.
Su función es precisa: capturar durante el día parte de la energía producida por el parque solar e inyectarla posteriormente al Sistema Eléctrico Nacional. El sistema está compuesto por 154 equipos contenedores de baterías y será conectado inicialmente a la subestación Granja Solar, utilizando luego infraestructura de transmisión existente hacia la subestación Lagunas, propiedad de Transelec.
Al cierre de 2025, la empresa reportó que el proyecto había alcanzado más de un 70% de avance. Se trata de su primer desarrollo de almacenamiento a gran escala y da una señal relevante sobre el espacio que busca ocupar en el sistema eléctrico no solo transportando electricidad, también aportando con infraestructura que permita utilizar mejor la generación renovable disponible.
En ese sentido, la batería no reemplaza una línea de transmisión pero resuelve un problema diferente y complementario. Una línea mueve energía desde donde se produce hacia donde se necesita. Un sistema BESS permite moverla también en el tiempo, desde horas de alta generación solar hacia momentos en que puede ser aprovechada con mayor utilidad para el sistema.
Infraestructura para una red que necesita estabilidad, no solo expansión
La diversificación de Transelec también incluye tecnologías menos visibles para el público, pero decisivas para el funcionamiento de la red. En 2024, la compañía se adjudicó dos proyectos de condensadores síncronos, equipos que serán instalados en las subestaciones Monte Mina y Ana María, en la Región de Antofagasta.
El Coordinador Eléctrico Nacional explicó que estos equipos aportan estabilidad de tensión y ayudan a mantener una operación segura del Sistema Eléctrico Nacional ante el retiro progresivo de centrales térmicas a carbón.
Es un desafío técnico propio de la transición energética donde ciertas centrales convencionales entregaban atributos de estabilidad que deben ser reemplazados por nueva infraestructura cuando dejan de operar.
La nueva escala de Transelec
La evolución de Transelec puede leerse como una respuesta a los límites que hoy enfrenta Chile. La minería necesita fuentes de agua alternativas y conducción a gran escala. La generación solar requiere almacenamiento para reducir pérdidas de energía disponible. El sistema eléctrico necesita estabilidad técnica mientras incorpora renovables y retira unidades térmicas.
En cada uno de esos desafíos aparece un tipo de infraestructura distinto, aunque con una exigencia común. Son activos complejos que requieren de operación confiable y compromisos de largo plazo. Ese es el terreno donde Transelec busca ampliar su posición.
Su negocio histórico seguirá siendo esencial. Sin transmisión suficiente, la energía no llega a los puntos de consumo y las nuevas fuentes renovables no pueden integrarse con eficacia.
Sin embargo, la empresa está mostrando que la infraestructura energética del futuro no debe limitarse a tender líneas, también incluye transportar agua, almacenar energía y entregar atributos técnicos que sostengan la operación del sistema.