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Desarrollo, inclusión y autonomía: El impacto del diagnóstico temprano en niños con TEA

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En el Día del Orgullo Autista:

En el marco de esta conmemoración, el neurólogo infantil de Clínica Santa María, Dr. Yuri Dragnic, destaca la importancia de reconocer oportunamente las señales de alerta, acceder a una evaluación especializada y contar con apoyos adaptados a las necesidades de cada niño para favorecer su bienestar y calidad de vida.

Cada 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha dedicada a promover la aceptación, inclusión y valoración de la neurodiversidad. En esta ocasión, es importante visibilizar las principales señales de alerta del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la infancia: escaso contacto visual, baja respuesta al llamado por su nombre, dificultades en el desarrollo del lenguaje y bajo interés en la interacción social.

Según el Dr. Yuri Dragnic, neurólogo infantil de Clínica Santa María, aunque estas señales no confirman un diagnóstico por sí solas, es importante consultar con un especialista ante su presencia. El TEA es una condición del neurodesarrollo que afecta principalmente la comunicación social y genera comportamientos o intereses restringidos y repetitivos. Dado que sus manifestaciones varían significativamente entre niños, una evaluación oportuna resulta fundamental para acceder a apoyos especializados que acompañen su desarrollo.

“Cuando existen dudas sobre el desarrollo o la interacción social de un niño, es importante comentarlo con el pediatra y eventualmente realizar una derivación a neurología infantil para llevar a cabo una evaluación integral. Una pesquisa precoz permite identificar necesidades específicas y orientar de manera oportuna las intervenciones que pueden favorecer su desarrollo”, explica el Dr. Yuri Dragnic, neurólogo infantil de Clínica Santa María.

Cada niño requiere un abordaje personalizado

El especialista destaca que el diagnóstico del TEA es clínico y se basa en una evaluación rigurosa realizada por médicos y profesionales con experiencia en neurodesarrollo, quienes integran la observación directa del comportamiento, los antecedentes del desarrollo, la información aportada por la familia y el análisis de las habilidades sociales, comunicativas y conductuales del niño.

Si bien existen herramientas y escalas de apoyo que pueden contribuir al proceso evaluativo, no existe un examen o test único que permita confirmar o descartar el TEA. La evidencia científica muestra que las intervenciones tempranas tienen un impacto significativo en el desarrollo de habilidades comunicativas, sociales y de autonomía.

“Lo más importante es contar con un diagnóstico correcto y oportuno, porque eso permite orientar adecuadamente tanto a las familias como a los colegios respecto de los apoyos que requiere cada niño. El trabajo coordinado entre los equipos de salud, el entorno educativo y la familia es clave para potenciar sus habilidades, favorecer su inclusión y acompañar su desarrollo a largo plazo”, concluye el Dr. Yuri Dragnic.

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