Especialistas advierten que una persona puede presentar colesterol normal, mantener hábitos saludables e igualmente tener un riesgo elevado de infarto o accidente cerebrovascular debido a la Lipoproteína(a), un marcador genético que aún es poco conocido en Chile.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Sin embargo, existe un factor de riesgo hereditario que podría estar pasando desapercibido en millones de personas y que no suele incluirse en los controles preventivos tradicionales: la Lipoproteína(a).
Según la American Heart Association, aproximadamente una de cada cinco personas en el mundo presenta niveles elevados de Lipoproteína(a), una condición que generalmente no produce síntomas y que sólo puede detectarse mediante un examen de sangre específico.
A diferencia del colesterol LDL tradicional, cuyos niveles pueden modificarse mediante la alimentación, la actividad física y otros cambios en el estilo de vida, la Lipoproteína(a) está determinada principalmente por la herencia genética y permanece relativamente estable durante gran parte de la vida.
“A diferencia del colesterol tradicional, la Lipoproteína(a) no disminuye con cambios en la alimentación ni con actividad física, ya que sus niveles están determinados principalmente por la genética. Sin embargo, conocer este valor permite identificar a personas con un riesgo cardiovascular aumentado y tomar medidas preventivas más intensivas sobre otros factores modificables, como el colesterol LDL, la presión arterial, la diabetes o el tabaquismo», explica el Dr. Eduardo Maddaleno especialista en Obesidad y Nutrición de CLINI.
La Dra. Angélica Rivera, Directora Técnica de CLINI, por su parte, explica que esta característica convierte a la Lipoproteína(a) en un factor de riesgo silencioso. «Una persona puede ser deportista, alimentarse saludablemente y tener un perfil lipídico tradicional dentro de rangos normales. Sin embargo, como la Lipoproteína(a) está determinada por los genes y no por el estilo de vida, puede encontrarse elevada sin entregar señales en los exámenes de rutina», señala.
El examen que las sociedades científicas recomiendan realizar al menos una vez en la vida
El creciente interés internacional por este marcador ha llevado a que distintas organizaciones científicas actualicen sus recomendaciones durante los últimos años.
En 2024, la National Lipid Association de Estados Unidos respaldó la medición de Lipoproteína(a) al menos una vez en todos los adultos como parte de la evaluación rutinaria del riesgo cardiovascular. En la misma línea, la European Atherosclerosis Society recomienda que toda persona conozca su nivel de Lipoproteína(a) al menos una vez durante su vida.
A pesar de ello, en Chile su utilización continúa siendo limitada.
«En nuestro país la medición de Lipoproteína(a) es un examen relativamente reciente y aún poco masificado. Son pocos los laboratorios que actualmente cuentan con esta determinación, por lo que muchas personas desconocen su existencia y el rol que puede tener en la prevención cardiovascular», afirma Rivera.
¿Quiénes deberían prestar especial atención?
Aunque cualquier adulto podría beneficiarse de una medición única, existen grupos donde este examen cobra especial relevancia.
Entre ellos se encuentran las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura, quienes presentan niveles persistentemente elevados de colesterol LDL, pacientes con sospecha de hipercolesterolemia familiar y familiares directos de personas diagnosticadas con Lipoproteína(a) elevada.
«La concentración de Lipoproteína(a) se establece desde edades tempranas y se mantiene relativamente estable a lo largo de la vida. Por ello, conocer este valor permite contar con información adicional para evaluar el riesgo cardiovascular y tomar decisiones preventivas junto al médico tratante», concluye la especialista de CLINI, Angélica Rivera.
Los expertos coinciden en que ampliar el conocimiento sobre factores hereditarios como la Lipoproteína(a) podría transformarse en una herramienta clave para fortalecer la prevención, la detección temprana y la identificación de personas que hoy podrían estar subestimando su verdadero riesgo cardiovascular.
Finalmente, el Dr Maddaleno señala que “actualmente existen tratamientos en desarrollo específicamente orientados a reducir la Lipoproteína(a), lo que abre nuevas perspectivas para el manejo de estos pacientes».