Las transferencias podrían comenzar a competir directamente con las tarjetas en comercios, permitiendo pagos más rápidos y simples. Sin embargo, el desafío será reforzar la seguridad y evitar nuevas oportunidades para el fraude digital.
Pagar un café, una compra en el supermercado o una cuenta desde el celular mediante una transferencia instantánea podría convertirse en algo tan habitual como sacar una tarjeta del bolsillo. Ese es uno de los objetivos detrás de la nueva agenda que impulsa el Banco Central para fortalecer el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI) en Chile.
Actualmente, Chile es uno de los países más avanzados de la región en pagos digitales. Según datos del propio Banco Central, las personas mayores de 15 años realizaron en promedio 374 pagos digitales durante 2024 y cerca del 74% del consumo de los hogares se paga mediante tarjetas.
Sin embargo, existe una diferencia importante: las transferencias electrónicas se utilizan principalmente para enviar dinero entre personas, pero todavía no logran consolidarse como una alternativa masiva para pagar en comercios.
¿QUÉ BUSCA CAMBIAR EL BANCO CENTRAL?
La autoridad busca impulsar una mayor interoperabilidad entre bancos, fintech y comercios, facilitando que las transferencias se conviertan en una experiencia tan simple como pagar con tarjeta o acercar el teléfono a un lector.
Para los usuarios, esto podría traducirse en pagos más rápidos, confirmación inmediata de fondos y procesos más simples al momento de comprar.
“El desafío no es tecnológico, sino de experiencia. Chile ya cuenta con infraestructura para pagos inmediatos desde hace años, pero pagar con tarjeta sigue siendo más natural para la mayoría de las personas. La adopción dependerá de eliminar fricciones y simplificar el proceso de pago”, explica Jorge Oteíza, Gerente de Ventas de Kuvasz Solutions, experto en pagos digitales.
LOS BENEFICIOS: MÁS RAPIDEZ Y MENOS INTERMEDIARIOS
Uno de los principales beneficios de este modelo es la velocidad. Mientras algunos medios de pago requieren procesos intermedios para validar o liquidar una operación, las transferencias instantáneas permiten que el dinero llegue prácticamente de inmediato. Además, expertos señalan que podrían surgir nuevas alternativas de pago mediante códigos QR interoperables, identificación por número telefónico o correo electrónico y sistemas más integrados entre distintas entidades financieras.
“La experiencia apunta hacia pagos cada vez más invisibles para el usuario. Menos pasos, confirmación inmediata y mayor integración entre plataformas son algunos de los beneficios que veremos en los próximos años”, señala Oteíza.
LOS DESAFÍOS: SEGURIDAD Y FRAUDE
Pero no todo son ventajas. A medida que los pagos se vuelven más rápidos, también disminuye el tiempo disponible para detectar actividades sospechosas o intentos de fraude. Por eso, uno de los principales desafíos será fortalecer los
mecanismos de autenticación y monitoreo en tiempo real. “La inmediatez exige sistemas capaces de detectar anomalías al instante. La seguridad debe evolucionar al mismo ritmo que la experiencia de usuario, incorporando herramientas como inteligencia artificial, autenticación inteligente y monitoreo continuo”, agrega el especialista.
Otro reto será evitar que la incorporación de nuevos actores y sistemas genere más complejidad para las personas. Según los expertos, el éxito de esta transformación dependerá de que la seguridad funcione de manera prácticamente invisible.
¿ESTAMOS CERCA DE DEJAR LAS TARJETAS?
La respuesta es no, al menos por ahora. El propio Banco Central ha señalado que el objetivo no es reemplazar los medios de pago existentes, sino complementarlos y ofrecer más alternativas para consumidores y comercios.
En otras palabras, las tarjetas seguirán siendo protagonistas, pero podrían comenzar a compartir espacio con nuevas formas de pago instantáneo basadas en transferencias, impulsando un ecosistema más competitivo, abierto y digital.
Y aunque el camino aún está en construcción, la discusión ya está sobre la mesa: cómo lograr que pagar con una transferencia sea tan fácil, rápido y seguro como sacar una tarjeta del bolsillo.