• Summit Tecnológico sobre Valorización y Economía Circular reunió a una serie de empresas, investigadores y desarrolladores I+D para compartir experiencias y casos de cómo la investigación se puede aplicar a negocios en sectores clave de la economía nacional.
Ad portas de iniciar su etapa de escalamiento en terreno se encuentra el compost Clase A desarrollado por el Programa Tecnológico (PTEC) Agrosimbiosis, iniciativa apoyada por Corfo, que suministrará abono a Univiveros, filial de Unifrutti ubicada en Paine. Según proyecciones de sus desarrolladores, este fertilizante podría llegar a costar un tercio menos que los fertilizantes comerciales importados y se espera que la primera aplicación industrial en cultivos se realice en agosto de este año.
El compost se obtiene mediante un sistema de agrosimbiosis que utiliza residuos orgánicos generados por empresas cercanas para crear economías de escala y valorizar pasivos ambientales. Como insumos emplea residuos de melaza provenientes de una cervecería de la zona de Paine, guano de caballo de un haras ubicado en las inmediaciones y residuos de poda aportados por empresas agrícolas, materiales que hasta ahora tenían como destino los vertederos. Pilar Parada, directora del Programa Agrosimbiosis y doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que esta solución constituye una «forma concreta de llevar la ciencia a la empresa, en momentos en que los precios de los fertilizantes comerciales van al alza, según proyecciones de organismos internacionales».
En una nota técnica publicada por el Banco Mundial en mayo de 2026 se proyecta que el índice global de precios de los fertilizantes aumentará más de un 30% este año, debido al alza de los costos de producción, las restricciones de oferta y las disrupciones asociadas al conflicto entre Estados Unidos e Irán, que han mantenido cerrado el Estrecho de Ormuz. Proyecciones similares han sido planteadas por el Knowledge Centre for Bioeconomy de la Unión Europea, la revista Fortune, Oxford Economics y el Carnegie Endowment for International Peace, instituciones que coinciden en que el precio de la urea aumentó cerca de un 30% en un mes como consecuencia de las interrupciones del comercio y la oferta.
Pilar Parada señala que «hicimos un análisis técnico-económico teórico, porque aún falta evaluar el rendimiento del abono en terreno y en distintos cultivos. Sin embargo, las cifras apuntan a que, si utilizáramos 100% compost —que hoy no es el escenario real— en lugar de 100% fertilizante comercial, podríamos lograr un ahorro cercano a dos tercios del costo». La directora de Agrosimbiosis agrega que estos resultados se alcanzaron tras dos años de pilotaje, un plazo que, a su juicio, «es breve si hablamos de aplicaciones industriales. En minería, por ejemplo, nos demoramos diez años en escalar una tecnología desde el laboratorio hasta el terreno, por lo que alcanzar este nivel en dos años nos deja muy conformes».
Marcelo Cabrera, de Univiveros, señala que la empresa cuenta con cerca de 120 trabajadores directos en la zona de Paine y que, durante las temporadas de mayor actividad, emplea a unas 300 personas adicionales. En ese contexto, destaca la importancia de mantener la competitividad de la industria mediante el acceso a mejores precios de insumos como fertilizantes y abonos. Añade que la principal ventaja de este proyecto es que “se trata de intervenciones que pueden implementarse en territorios pequeños y cuyo producto final forma parte de una solución ambiental para varias empresas. Es decir, recibimos residuos de un haras, de una cervecería y de faenas agrícolas, y ellos también enfrentan un problema de gestión de residuos que, finalmente, se convierte en un insumo para nosotros”.
Summit Tecnológico
Los resultados de este programa fueron presentados en el Summit Tecnológico sobre Valorización y Economía Circular, encuentro que reunió a empresas, investigadores y desarrolladores de I+D para compartir experiencias y casos de aplicación de la investigación a negocios en sectores estratégicos de la economía nacional.
El gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, Fernando Hentzschel, explicó que, mediante este tipo de iniciativas, “hemos logrado impulsar consorcios tecnológicos que trabajan bajo un modelo de asociatividad; detrás de los problemas que enfrenta una empresa existen oportunidades para otras, que requieren competencias y habilidades muy diversas”. Agregó que la labor de los PTEC consiste “precisamente en ofrecer espacios donde se puedan pilotear distintas capas de complejidad tecnológica para aumentar la productividad de estos sectores”.
Para la directora de ODEPA, Daniela Muñoz, los desafíos productivos que enfrenta el agro chileno en materia de clima y biodiversidad “requieren este tipo de articulaciones e integraciones para generar soluciones ambientales y productivas de alto impacto para el sector. En particular, vemos que aquello que se considera descarte o residuo puede transformarse en insumos para producir biofertilizantes beneficiosos para los cultivos”.
Por su parte, el jefe de la División de Desarrollo Productivo Sostenible (DPS) del Ministerio de Economía, Gonzalo Villanueva, señaló que desde esa cartera “habilitamos, junto a Corfo, las condiciones para que los residuos se transformen en activos con valor agregado y se consoliden nuevos mercados de materiales secundarios. Articulamos al Estado, las empresas y la academia para que la innovación tecnológica escale, genere encadenamientos productivos, movilice inversión y llegue al mercado. Esa es la apuesta de DPS: convertir la economía circular en una vía para fortalecer la productividad y competitividad de las empresas”.