La anulación del laudo arbitral en el Caso Australis abrió un nuevo escenario en la disputa entre Joyvio e Isidoro Quiroga por la venta de la salmonera, concretada en 2019. La Corte de Apelaciones de Santiago dejó sin efecto la resolución que había ordenado una millonaria compensación a favor de la empresa china.
Aunque el fallo marca un giro relevante, no significa que toda la controversia deba comenzar nuevamente. Pablo Manterola, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la decisión afecta la sentencia arbitral, pero no borra necesariamente lo obrado durante el proceso.
“Lo que hace la Corte de Apelaciones de Santiago es anular el laudo, es decir, la sentencia dictada por el panel arbitral. No se anula todo el procedimiento, por lo tanto, no hay que repetirlo por completo”, señala.
El punto es clave para entender lo que viene. Según el abogado, el caso debería seguir adelante con una nueva resolución, pero dictada por un tribunal distinto al que emitió el primer pronunciamiento.
Un nuevo panel arbitral
El académico de la Uandes sostiene que los árbitros que participaron en la sentencia anulada no debieran volver a resolver el asunto, porque ya tomaron posición al dictar una primera decisión.
“La nueva sentencia que se dicte en este proceso debe ser dictada por un tribunal que no esté integrado por los árbitros que conformaron el primer panel, porque han quedado implicados al emitir una primera decisión”, afirma.
En ese escenario, el camino más probable sería que se nombren nuevos integrantes para revisar el expediente y emitir otro laudo, sin repetir desde cero todas las etapas ya desarrolladas.
“Lo que parecería natural sería que el Centro de Arbitraje y Mediación designe unos nuevos árbitros que, en base al mismo procedimiento, pronunciaran un laudo de acuerdo con las peticiones que se formularon en la demanda y las alegaciones de lo demandado”, agrega.
Así, el efecto principal de la resolución no es cerrar la disputa entre las partes, sino corregir la forma en que deberá ser resuelta. El conflicto seguirá en sede arbitral, pero con un nuevo pronunciamiento ajustado a los límites fijados por la Corte.