La escuela de origen surcoreano inicia su expansión en el país tras un exitoso primer año, con franquicias orientadas a emprendedores, quienes además de abrir sedes podrán ofrecer programas a los establecimientos educacionales de su zona, con el fin de integrar la robótica educacional y programación desde primero a tercero básico, y así potenciar su impacto en el desarrollo integral de los y las estudiantes.
El fortalecimiento de habilidades socioemocionales –como la empatía, la comunicación y el trabajo en equipo– es clave para prevenir la violencia en las aulas. Cornejo y Redondo en su estudio «_Violencia y clima escolar en establecimientos educacionales en contextos de alta vulnerabilidad social de Santiago de Chile»_ evidencian una relación significativa entre ambos factores: mejores condiciones de convivencia se asocian con menores niveles de violencia. Por ello, metodologías activas como la robótica educacional y programación, que promueven el trabajo colaborativo y la resolución conjunta de problemas, se posicionan como herramientas con potencial para contribuir a una mejor convivencia escolar.
En este contexto, My Robot School, fundada en Corea del Sur y presente en más de 16 países, inicia su expansión en Chile tras un exitoso primer año con su sede en Las Condes, la que actualmente cuenta con cerca de 70 alumnos y alumnas. Además de proyectar la apertura de una segunda sucursal en Santiago, la escuela comenzó el proceso de
postulaciones a franquicias en todo el país.
Su directora, Constanza Zalaquett –quien trajo la franquicia desarrollada por la empresa en Brasil, con el fin de replicar el modelo educativo en América Latina–, explica que My Robot School está dirigido a emprendedores que busquen un negocio con propósito, quienes además de abrir sucursales en distintas ciudades de Chile podrán ofrecer programas a establecimientos educacionales de su zona, con el fin de integrar la robótica educacional y programación desde los primeros años de escolaridad y potenciar su impacto en el desarrollo integral de los y las estudiantes.
La propuesta contempla cursos para estudiantes desde primero a tercero básico, que sean parte del ramo de tecnología, con una duración de dos a tres meses. «Nuestra meta es que la robótica educacional y programación se integre en los primeros años de escolaridad, lo que pasa muy poco en la actualidad. Buscamos que deje de ser un curso para unos pocos alumnos y alumnas destacadas, los de mejores notas, y se convierta en una herramienta formativa transversal. Además, no es necesario que los docentes tengan conocimientos previos, ya que nosotros
entregamos capacitación y una plataforma de apoyo», señala Zalaquett.
La franquicia requiere una inversión inicial cercana a los USD 50.000, que incluye el pago de royalty, implementación del local, adquisición de kits y computadores, además del capital de trabajo necesario para los primeros tres a cuatro meses de funcionamiento. «Buscamos personas interesadas en tener un negocio con propósito, que les motive trabajar en educación con niños y niñas, y la idea de aportar a su desarrollo y crecimiento. No se necesita experiencia en robótica o programación, nosotros nos encargamos de la capacitación y los cursos ya están desarrollados. Sí es clave tener liderazgo y disponibilidad para supervisar la operación», precisa Zalaquett.
Impacto educativo
El enfoque de My Robot School en colegios se basa en el aprendizaje activo y colaborativo, donde los estudiantes trabajan en equipo para resolver desafíos mediante la construcción y programación de robots. Esta metodología no solo desarrolla habilidades cognitivas, sino que también promueve la interacción social y la inclusión, facilitando la participación de alumnos y alumnas con distintas necesidades educativas, lo que promueve una baja de las conductas violentas en los establecimientos educacionales. «Los niños aprenden haciendo, pero también aprendiendo a escuchar, coordinarse y resolver problemas en conjunto. Eso tiene un impacto directo en la convivencia escolar y
también en el rendimiento académico», señala la directora.
Por otro lado, Zalaquett agrega que My Robot School busca que los niños y niñas no consuman tecnología, sino que la comprendan y creen con ella, fomentando una relación más consciente y crítica con esta. «El interés por este tipo de formación ha crecido significativamente. Los papás no quieren que sus hijos e hijas estén hipnotizados en el
celular o cualquier pantalla, sin pensar mucho y generando ansiedad».
Otro punto importante para Zalaquett es que el incorporar la robótica educacional y programación en la malla curricular de los primeros años de escolaridad contribuye a disminuir la brecha de género en el área tecnológica. «Hoy tenemos más niños que niñas en la escuela, siendo que ellas tienen las mismas capacidades», destaca.
Emprender después de los 50
Publicista de profesión y con más de 16 años liderando su propia agencia, Zalaquett (52 años) representa un perfil poco habitual en el mundo tecnológico. En 2024, decidió estudiar programación en Aiep, motivada por su interés en el área, marcando un punto de inflexión en su trayectoria. «Aprendí a pensar distinto, tener paciencia y entender los procesos paso a paso, no como con la publicidad en que las entregas son rápidas y urgentes», comenta.
Ese proceso la llevó a conocer My Robot School en una rueda de franquicias. «Lo que me emocionó fue el impacto en los niños y niñas. No es solo tecnología, es enseñarles a pensar de manera práctica, lógica y estructurada, ayudarlos en su desarrollo psicosocial», afirma.
«Emprender después de los 50 tiene varias ventajas. La primera es el tiempo, cuando trabajas y tus hijos e hijas son chicos tienes la cabeza en modo sobrevivencia. Además, cuentas con más experiencia, menos miedo a equivocarte y una motivación distinta. Sigo en publicidad, pero no me importa trabajar hasta tarde o el doble, ya que espero que lo que estoy haciendo ayude a más niños y niñas a encontrar una mejor manera de aprender y relacionarse con sus pares y el mundo», puntualiza.
Más información en: www.myrobotschool.cl o su cuenta de Instagram: @myrobotschool.cl