El incremento sostenido de los casos de sífilis y gonorrea en Chile ha encendido las alertas sanitarias. Según cifras del Ministerio de Salud, se observa una mayor circulación de ambas infecciones en Chile, especialmente entre adolescentes y personas adultas jóvenes. En gonorrea, la tasa nacional pasó de 5,2 casos por cada 100 mil habitantes en 2021 a 13,3 en 2025, es decir, aumentó aproximadamente 2,5 veces.
Durante el quinquenio 2021-2025, el 87% de los casos se concentró entre los 15 y 39 años. Mientras que la sífilis, la tasa llegó a 55,2 casos por cada 100 mil habitantes en 2025. Los registros anteriores ya mostraban una tendencia ascendente: entre 2018 y 2022 se notificaron 38.467 casos, el 65% en hombres. Más de la mitad correspondía a sífilis precoz, lo que indica circulación reciente y activa de la infección.
La directora de la Escuela de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Concepción, María Carolina Rodríguez, manifestó su preocupación por estas cifras, ya que ambas infecciones pueden transmitirse sin que la persona sepa que está infectada.
“Pueden provocar complicaciones reproductivas, neurológicas y perinatales; favorecen la adquisición y transmisión del VIH al producir inflamación o lesiones de las mucosas; la sífilis puede transmitirse durante el embarazo y producir sífilis congénita y la gonorrea presenta un problema creciente de resistencia a los antimicrobianos”, explicó.
“El aumento de las notificaciones puede estar parcialmente influido por una mayor pesquisa y mejor acceso a pruebas; sin embargo, su magnitud, persistencia y concentración en edades jóvenes indican que también existe un aumento real de la transmisión”, dijo la académica.
Formas de transmisión
La matrona explicó que la gonorrea es causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae. Se transmite principalmente durante relaciones sexuales vaginales, anales u orales, mediante el contacto de mucosas con secreciones infectadas. Puede localizarse en el cuello uterino y uretra, recto, faringe y conjuntiva ocular.
“El sexo oral no está exento de riesgo: una persona puede presentar gonorrea faríngea y transmitirla sin tener molestias. También puede producirse transmisión durante el parto, cuando el recién nacido entra en contacto con secreciones genitales infectadas, provocando una conjuntivitis neonatal grave”, sostuvo.
En cuanto a la sífilis, es producida por Treponema pallidum. Se transmite por contacto directo con una lesión infecciosa durante relaciones vaginales, anales u orales. “Estas lesiones pueden estar en genitales, ano, recto, labios o boca y, al ser frecuentemente indoloras, pueden pasar inadvertidas. Puede transmitirse desde la persona gestante al feto a través de la placenta”, aclaró.
Causas de los contagios
Para la experta UNAB, no existe una sola explicación del por qué estas infecciones están aumentando especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. “En primer lugar, la adolescencia y la adultez joven concentran el inicio de la vida sexual, una mayor frecuencia de nuevas parejas y redes sexuales más dinámicas”, mencionó.
“En Chile, estudios en menores de 25 años han encontrado asociaciones entre el antecedente de ITS y el inicio sexual temprano, la multiplicidad de parejas, el sexo oral o anal sin protección suficiente y las relaciones de pareja menos estables”, advirtió.
Además, insistió en que existe un uso inconsistente del preservativo. La Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX) 2022-2023 mostró que el uso de condón en la relación sexual más reciente seguía siendo insuficiente, incluso en población joven, dijo Rodríguez.
“También evidenció una baja conversación previa sobre prevención de ITS y una percepción frecuente de no estar en riesgo, especialmente cuando se tiene una pareja considerada estable”, subrayó.
Riesgos asociados
La matrona aseguró que hay otras conductas o creencias que hacen que las personas puedan contagiarse de estas enfermedades, como educación sexual fragmentada o centrada solamente en evitar el embarazo.
Además, el desconocimiento sobre las infecciones asintomáticas, baja percepción de gravedad, porque ambas se consideran “curables”, vergüenza o temor a consultar, dificultades para acceder a atención confidencial y amigable para adolescentes, entre otras.
“El riesgo no depende de la orientación sexual o de la identidad de género en sí mismas. Depende de las prácticas sexuales, el número y conexión de las parejas, el acceso a prevención y diagnóstico, y las condiciones sociales en que se vive la sexualidad”, explicó la docente.
Enfermedades sin síntomas
Las personas pueden tener gonorrea o sífilis sin presentar síntomas. “Y ese es uno de los principales motivos por los que ambas infecciones continúan circulando”, dijo la académica, quien explicó que “en la gonorrea, muchas mujeres y personas con cuello uterino no presentan síntomas o manifiestan molestias leves que pueden confundirse con una infección urinaria o vaginal”.
Rodríguez dejó en claro que “las infecciones de la faringe y el recto también son frecuentemente asintomáticas en personas de cualquier sexo”.
Y en la sífilis, la primera lesión suele ser una úlcera indolora que puede encontrarse dentro de la vagina, en el cuello uterino, recto o boca, por lo que puede no verse. “Después, los síntomas pueden desaparecer espontáneamente, aunque la bacteria permanezca en el organismo.
Por ello, no tener síntomas no significa no tener una ITS. Tampoco permite saber si una pareja está infectada observando su apariencia o preguntándole cómo se siente”, insistió la matrona.
Diagnóstico
En el caso de la gonorrea, explicó la docente, actualmente se utilizan principalmente pruebas moleculares, conocidas como TAAN o NAAT, que detectan material genético de la bacteria. En el caso de la sífilis, se realiza combinando antecedentes clínicos, examen físico y pruebas de sangre.
Se recomienda consultar y evaluar la necesidad de exámenes cuando hubo una relación vaginal, anal u oral sin preservativo; se rompió o deslizó el preservativo; se inició una relación con una nueva pareja; existen varias parejas sexuales; una pareja fue diagnosticada con una ITS; aparecen síntomas o lesiones; se recibió atención después de una agresión sexual; existe embarazo o planificación de embarazo o se mantienen exposiciones periódicas, aunque no existan síntomas. “Cuando se diagnostica una ITS, es recomendable ofrecer también examen de VIH y evaluar otras infecciones como clamidia, hepatitis B y hepatitis C según los antecedentes”, sostuvo.
Tratamientos
Ambas enfermedades son infecciones bacterianas curables, “siempre que se utilice el tratamiento correcto y se complete el seguimiento indicado”, explicó la profesional, quien detalló que la sífilis se trata principalmente con penicilina y la gonorrea con esquemas antibióticos basados principalmente en ceftriaxona, adaptados a la localización de la infección, características de la persona y posibles coinfecciones. “El esquema debe ser indicado por un profesional, porque la bacteria ha desarrollado resistencia a diversos antibióticos. No se deben utilizar antibióticos sobrantes, automedicarse ni repetir tratamientos antiguos”, aseguró.
En ambas enfermedades, curarse no genera inmunidad, advirtió la especialista, “ya que una persona puede volver a adquirir gonorrea o sífilis si se expone nuevamente, incluso poco tiempo después del tratamiento”.
Si una persona es diagnosticada, debe informar a las parejas sexuales correspondientes al período que determine el equipo tratante, dijo Rodríguez. “En este tiempo, las parejas deben recibir una evaluación profesional, aunque no tengan síntomas; realizarse los exámenes indicados; recibir tratamiento preventivo o terapéutico cuando corresponda; evaluar simultáneamente otras ITS y evitar nuevas relaciones sexuales hasta que todas las personas involucradas hayan completado el tratamiento y el profesional confirme cuándo es seguro retomarlas”, concluyó.