La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecciosa transmisible causada por Mycobacterium tuberculosis, esta bacteria es un bacilo ácido-alcohol resistente, de crecimiento lento y con una pared celular rica en lípidos y que muere rápidamente a la exposición de la luz. Muchas veces se podría pensar que es una enfermedad del pasado, la realidad demuestra que continúa siendo un importante problema de salud pública y que no debemos bajar la guardia frente a ella.
Afecta principalmente los pulmones, aunque también puede comprometer otros órganos, dando origen a formas extrapulmonares. Su transmisión ocurre principalmente por vía aérea, a través de partículas que una persona con tuberculosis pulmonar con síntomas puede eliminar al toser, hablar o estornudar. Estas partículas pueden ser inhaladas por otras personas y llegar hasta los pulmones. Cuando una persona enferma no es diagnosticada oportunamente, existe la posibilidad de que otras personas de su entorno también se infecten.
Las manifestaciones clínicas de la tuberculosis pueden ser tos persistente, expectoración, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y cansancio, aunque su presentación puede ser variable, dificultando su sospecha y el diagnóstico oportuno. A pesar de ello, es una enfermedad prevenible y curable cuando se diagnostica y trata adecuadamente.
Chile presenta una larga trayectoria en el control de esta enfermedad. Durante décadas, las políticas sanitarias implementadas han permitido una disminución de la incidencia y mortalidad asociadas a la tuberculosis. En este proceso, el Programa Nacional de Control y Eliminación de la Tuberculosis ha desempeñado un papel fundamental, mediante una estrategia de alcance nacional orientada a reducir la transmisión, detectar oportunamente los casos, asegurar el tratamiento y seguimiento de las personas afectadas y estudiar a sus contactos.
Uno de los principales desafíos actuales es lograr un diagnóstico oportuno. La tuberculosis puede ser diagnosticada mediante diferentes procedimientos de laboratorio que permiten detectar directamente al microorganismo o evidenciar indirectamente su presencia. Entre las herramientas tradicionales se encuentra la baciloscopia, que utiliza la tinción de Ziehl-Neelsen. Es una técnica sencilla, rápida, de bajo costo, este examen se realiza en forma gratuita en el sector público para personas pertenecientes a Fonasa o Isapre, por lo tanto, aquellas personas que presenten tos productiva (con desgarro) persistente por más de 15 días pueden acercarse a su consultorio u hospital y solicitar este examen. Actualmente contamos, además, con herramientas diagnósticas más modernas, entre ellas las pruebas moleculares.
Por lo tanto, el desafío es prevenir y diagnosticar oportunamente, la tuberculosis nos recuerda que las enfermedades infecciosas no desaparecen simplemente porque disminuyan durante algunos años, que requieren vigilancia permanente, diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado y educación de la comunidad.