El mes de septiembre posee, sin duda, algo especial para los chilenos. Se trata de un periodo en el cual muchas personas se dan un tiempo para compartir, reencontrarse y disfrutar de las tradiciones que forman parte de nuestra identidad. Ese mismo espíritu puede trasladarse al mundo laboral y convertirse en una oportunidad para acercar a los equipos y fortalecer los vínculos dentro de las organizaciones.
En efecto, las celebraciones de Fiestas Patrias representan una excelente oportunidad para hacer una pausa y encontrarnos con nuestros compañeros de trabajo desde un lugar distinto. Cuando una organización aprovecha estas instancias para agradecer, escuchar y reconocer a sus colaboradores, la celebración puede tener un gran impacto.
En este contexto, algunas recomendaciones para aprovechar al máximo dicha fecha son:
Utilizar la ocasión para agradecer. En medio de las metas, los proyectos y las urgencias del año a veces las jefaturas olvidan algo tan sencillo como reconocer el esfuerzo de quienes hacen posible que las cosas ocurran y, en este sentido, las Fiestas Patrias puede ser un buen momento para detenerse y agradecer a los trabajadores. Un mensaje cercano de los líderes, reconocer un logro del equipo o simplemente destacar el aporte de los colaboradores puede tener mucho más valor que un regalo. Sentirse reconocido es también una forma de sentirse parte de una organización.
Colocar a los trabajadores en el centro. Una buena celebración no necesariamente es la que tiene más actividades, sino la que hace que los trabajadores se sientan considerados. Es por ello que una sugerencia es preguntarles, por ejemplo, qué les gustaría hacer y recoger ideas de los propios equipos.
Hacer que los trabajadores sean protagonistas. Es decir, invitar a los propios colaboradores a participar en la organización de las actividades puede hacer que la celebración tenga mucho más sentido. Compartir recetas familiares, historias, juegos o tradiciones de distintas zonas de Chile, por ejemplo, posibilita que aparezca la diversidad que existe dentro de cada equipo.
Que el festejo sea realmente un espacio para compartir. Durante la rutina diaria, muchas veces los colaboradores trabajan juntos sin tener la oportunidad de conversar tranquilamente o conocerse más allá de sus responsabilidades. Frente a ello, una celebración puede romper esa rutina y abrir un espacio para compartir de manera más distendida. En otras palabras, se trata de generar un momento donde los colaboradores puedan conversar, reírse y disfrutar juntos, para así construir relaciones que después también se reflejan en el trabajo cotidiano.
No excluir a nadie. Esto significa que el espíritu de Fiestas Patrias sea el de una celebración inclusiva y respetuosa, pues no todos los individuos viven estas fechas de la misma manera, tienen los mismos horarios o pueden participar en las mismas actividades. Por eso, es importante pensar en quienes trabajan durante los feriados, quienes tienen responsabilidades familiares o quienes simplemente prefieren otras formas de participar.
Mostrar hacia afuera lo que se vive hacia adentro. La marca empleadora de una organización no se construye solamente con campañas de reclutamiento o publicaciones en LinkedIn, sino que también se crea con lo que las personas viven todos los días dentro de aquella. Si una empresa genera espacios de encuentro, reconoce a sus trabajadores y se preocupa por su experiencia, eso también puede formar parte de su identidad hacia afuera.
Como una forma de facilitar a las organizaciones la celebración de Fiestas Patrias, contamos con el servicio denominado “Rincón Chileno”, el cual permite a las empresas e instituciones interesadas de todo el país disfrutar de música folclórica en vivo, juegos típicos, cueca y catering — con toda la logística de un evento dieciochero, de principio a fin.