Cada septiembre reflexionamos sobre la seguridad vial y la importancia del autocuidado al desplazarnos por las calles y carreteras de nuestro país. Si queremos reducir de verdad las muertes en nuestras rutas, debemos ampliar la conversación hacia un factor menos visible: el estado del conductor en el transporte industrial, de carga y pasajeros, que puede generar un impacto profundo al involucrarse en un accidente.
Según Conaset, en 2025 Chile registró 73.081 siniestros de tránsito y 1.507 fallecidos, un 5% más que en 2024. En la antesala de las Fiestas Patrias 2025, el organismo advertía además que, entre las causas de fallecimientos analizadas, la imprudencia asociada a distracción figuraba con 506 víctimas y las drogas y/o fatiga con 56.
En este escenario es cuando consideramos indispensable que las empresas aborden los factores humanos, aquellos que condicionan el actuar de sus conductores. Fatiga, somnolencia y distracción no aparecen de improviso, sino que demuestran señales previas que paulatinamente van delatando el estado de la persona y que a simple vista pueden pasar inadvertidos, como la mirada, el cierre de los ojos, la posición de la cabeza y el nivel de atención. La ventaja es que podemos trabajar en ayudar a identificar estas señales a través de tecnología que hoy permite reconocerlas y alertar antes de que se transformen en un siniestro.
Existen sistemas de monitoreo del conductor que analizan rostro y ojos en tiempo real y experiencias internacionales reportan que, al combinar detección, alertas e intervención humana, los eventos asociados a fatiga o distracción pueden reducirse hasta en un 90%.
En este análisis hay que considerar también las condiciones externas, el contexto en el que se da el transporte. Por ejemplo, refiriéndonos al clima que en septiembre puede cambiar rápidamente con lluvia, viento, baja visibilidad o pavimento resbaladizo. El riesgo vial es la interacción entre vehículo, entorno y persona.
Fiestas Patrias debiese ser una oportunidad para instalar una nueva cultura de la prevención. Más allá de pedir prudencia, debemos entregar información y herramientas para anticipar el riesgo, ya que llegar a nuestro destino no puede depender de advertir el peligro cuando ya es demasiado tarde.