Al referirse al cuarto informe estadístico sobre la implementación de la Ley N.° 21.643, publicado por la Dirección del Trabajo, la autora del libro “Se acata pero no se cumple. Los claroscuros de la Ley Karin”, Sandra Reyes León, señaló que es urgente introducir mejoras a la norma y al reglamento (Dectreto21).
Del 1 de agosto de 2024 al 30 de junio de 2026, dicha institución recibió 92.643 ingresos asociados a posibles materias de Ley Karin. El documento indica que “esta cifra corresponde al total de presentaciones recibidas por todos los canales y no equivale a denuncias calificadas como Ley Karin: al momento del ingreso la materia se registra a partir del relato inicial, y es en la etapa posterior de análisis y clasificación donde se determina si efectivamente corresponde a esta ley. Por ello, tampoco equivale a investigaciones iniciadas ni a vulneraciones constatadas”.
De acuerdo al informe, hubo 48.505 registros (52%) que no fueron clasificados para continuar vía Ley Karin y “fueron derivados a otros procedimientos o cerrados administrativamente, entre otras razones por corresponder a materias distintas de las reguladas por la Ley Karin, por duplicidades o errores de registro, o por no contar con los antecedentes mínimos requeridos”.
Control de admisibilidad
En su libro, la periodista plantea que “a partir de un exhaustivo trabajo de recopilación de normativas legales, cifras, testimonios y opiniones de expertos, se concluye que el problema radica en que ni la Ley Karin ni su reglamento (Decreto 21) permiten el control de admisibilidad de las denuncias”.
Agrega que “si no hay una barrera de entrada que filtre o desanime la presentación de acusaciones de diversa índole — irreflexivas, malévolas o con propósitos distintos a la justicia—, el empleador queda prácticamente obligado a iniciar investigaciones que no se enmarcan en la definición de acoso laboral, lo que implica malgastar recursos y tiempo. El 60% de los ingresos fue desechado el primer año”.
Sostuvo que “en un plano operativo, la consecuencia es que se afecta gravemente uno de los principios de la Ley Karin: la celeridad. La respuesta institucional se hace cada vez más lenta. Los sumarios no cumplen los plazos establecidos. La eternidad afecta el debido proceso en las investigaciones”.
Resolución de conflictos
En las propuestas, Sandra Reyes planteó que “si realmente se considera que uno de los pilares es la prevención, también urge instaurar un sistema de mediación voluntaria previa o mecanismos alternativos de resolución de conflictos en el ámbito del acoso laboral, para fortalecer la cultura del diálogo”.
Agregó que “también se requiere capacitar a los trabajadores sobre la conceptualización clara y precisa de las conductas y acciones que sí son acoso laboral”.
Afirmó que “debe haber mejoras para que el sistema responda a la demanda real y no desvíe recursos a investigar asuntos que no se enmarcan en la Ley Karin”.
El libro “Se acata pero no se cumple. Los claroscuros de la Ley Karin” está disponible en www.yalibros.cl , Qué Leo de Valparaíso, Librotenia y Mar de Libros.