Un análisis de Betsson ha comparado 20 platos típicos del 18 para descubrir cuáles funcionan mejor frente a la cámara
Durante el 18, buena parte de la celebración ocurre alrededor de una parrilla, una mesa o un puesto de fonda. Las cifras reflejan hasta qué punto la comida forma parte de estas fechas: la demanda de empanadas llega a triplicarse y el consumo de carne aumenta cerca de un 50 % respecto al resto del año.
Pero el 18 no solo se come, también se fotografía. En un país donde el 90 % de la población utiliza las redes sociales a diario, buena parte de las celebraciones acaba compartiéndose en cámara: el hashtag #fiestaspatriaschile acumula más de 135.000 publicaciones y #dieciocho supera las 80.000.
De hecho, según un estudio global, el 27 % de las personas ya elige o modifica lo que cocina pensando en conseguir la foto perfecta para Instagram. Y el 18 no es una excepción.
Las sopaipillas con pebre, el plato más fotogénico del 18
Para descubrir qué preparaciones típicas del 18 funcionan mejor frente a la cámara, se analizaron varias fotografías representativas de cada plato para puntuar la calidad estética de las imágenes. La evaluación considera elementos visuales como el color, el contraste, la iluminación, la composición y la calidad general de la fotografía. A partir de los resultados obtenidos, se calculó una puntuación media para cada plato y se elaboró el ranking final.
Las sopaipillas con pebre encabezan la clasificación con un 82,1 %. Su resultado se explica, sobre todo, por el contraste entre los dos elementos del plato. La sopaipilla aporta una base de forma definida y color dorado uniforme, mientras que el pebre rompe esa uniformidad con el rojo del tomate, el verde del cilantro y el blanco de la cebolla. Esa combinación crea un punto de atención claro y hace que una preparación visualmente sencilla gane color, textura y profundidad en la imagen. Además, es un plato que visualmente, es muy comestible.
En segundo lugar los anticuchos, con un 80,7 %. Su propio formato ayuda a construir una composición ordenada: la sucesión de carne, pimentón y cebolla crea un patrón reconocible que guía la mirada a lo largo de la brocheta. Los tonos tostados de la carne contrastan con los colores de las verduras, mientras que las marcas de la parrilla y la variedad de formas aportan textura y volumen.
El choripán cierra el podio con un 76,3 %. En las imágenes analizadas, su principal ventaja visual está en el contraste entre el pan dorado, el chorizo tostado a la parrilla y los colores frescos del pebre. Al servirse con el relleno a la vista, cada elemento queda bien definido y el plato gana textura y color sin necesitar una presentación elaborada.
En el extremo opuesto: cuando la estética juega en contra
En las últimas posiciones se encuentran las papas mayo (34,6 %), las humitas (47,8 %) y el ajiaco (51,4 %). Las fotografías analizadas de estas tres preparaciones tienen menos contraste, una paleta de colores más básica y menos elementos que destacan.
En el caso de las papas mayo, predominan los tonos blancos y amarillos y una textura bastante homogénea, lo que dificulta un único punto de atención. Las humitas también cuentan con una gama cromática limitada y, cuando se sirven envueltas, la parte interesante del plato queda oculta. En el caso del ajiaco, el caldo y la superposición de los ingredientes hacen que sus formas se distingan menos que en platos con una estructura más marcada.
Pero esto no guarda relación con su sabor, su popularidad ni su importancia en la mesa del 18. El resultado refleja únicamente el funcionamiento visual de las fotografías analizadas. Una presentación, un encuadre o una iluminación diferentes podrían cambiar considerablemente la puntuación de un mismo plato.

Metodología
Se seleccionaron 20 preparaciones asociadas a las Fiestas Patrias en Chile. Para cada una se analizaron al menos tres fotografías mediante Everypixel Aesthetics, una herramienta entrenada para evaluar la calidad estética de una imagen.
La puntuación de cada plato corresponde al promedio de las fotografías analizadas. Cuando una imagen obtuvo un resultado considerablemente inferior al resto, se revisó para comprobar si la diferencia podía deberse a problemas técnicos como una baja resolución, una iluminación deficiente o un encuadre poco comparable. En esos casos se buscó una fotografía alternativa.
También se descartaron las imágenes con resultados inferiores al 5 %, al considerar que una puntuación tan baja podía estar condicionada principalmente por la calidad técnica de la fotografía.
Las puntuaciones reflejan el funcionamiento visual de las imágenes analizadas, no el sabor ni la calidad de las preparaciones. Una presentación, iluminación o composición diferente podría modificar el resultado de un mismo plato.