Datos de Kantar Chile muestran que 58% de los consumidores estaría dispuesto a endeudarse si el presupuesto no alcanza para Fiestas Patrias y 41% postergaría otros gastos de septiembre. Para María Teresa Salamanca, experta en tendencias y comportamiento del consumidor, estas decisiones muestran el peso que tienen las tradiciones al momento de definir qué gastos proteger.
Recortar otros gastos, recurrir a financiamiento o incluso seguir pagando la celebración durante 2027. Los chilenos parecen dispuestos a hacer ajustes importantes para no renunciar al 18.
De acuerdo con datos de Kantar Chile difundidos a fines de agosto, el 58% de los consumidores estaría dispuesto a endeudarse si el presupuesto no alcanza para financiar Fiestas Patrias. Además, 41% reduciría o postergaría otros gastos de septiembre, mientras que 10% podría extender esos pagos hasta 2027.
Para María Teresa Salamanca, experta en tendencias y comportamiento del consumidor, detrás de estas cifras hay una señal que va más allá del gasto puntual. “Fiestas Patrias se está comportando como un gasto que las personas intentan proteger. Cuando alguien está dispuesto a postergar otros desembolsos para mantener una celebración, está mostrando con mucha claridad qué considera prescindible y qué no. El 18 tiene un valor emocional y cultural que pesa en la decisión de consumo”, señala.
Se mantiene la celebración, cambia la compra
Los mismos datos de Kantar Chile indican que tres de cada diez personas proyectan gastar más que en 2025. Entre ellas, 81% aumentaría su presupuesto en alimentación y asados, 48% en bebidas y 23% en entretenimiento.
Para Salamanca, esto no significa que los consumidores mantendrán intactas sus elecciones.
“La lealtad a la tradición puede ser más fuerte que la lealtad a una marca. El consumidor puede decidir mantener el asado, pero cambiar el corte de carne, el supermercado, la marca o el formato. Lo que busca proteger es la experiencia; los productos con que la construye sí pueden cambiar”, explica.
Ese comportamiento abre un desafío importante para supermercados, retail y marcas que concentran buena parte de sus campañas comerciales durante septiembre.
Competir por un lugar en el presupuesto
En un contexto de mayor cautela, Salamanca advierte que las marcas ya no compiten únicamente dentro de su propia categoría.
“Hoy una marca no compite solamente con su competidor directo: compite por un espacio dentro del presupuesto del hogar. Si el consumidor tiene que escoger, cada producto debe justificar por qué merece permanecer en el carro. Esa exigencia probablemente seguirá después del 18”, sostiene.
Fiestas Patrias se transforma así en una particular radiografía del consumidor chileno: las restricciones pueden modificar cuánto compra, dónde lo hace o qué marca elige, pero no necesariamente aquello que considera importante preservar.
“Cuando el dinero obliga a elegir, las decisiones de consumo muestran con mucha claridad qué valoran realmente las personas. Esa puede ser una de las señales más interesantes que deje este septiembre”, concluye María Teresa Salamanca.