La carne nacional y la argentina suelen estar entre las favoritas de los chilenos para la parrilla, pero Brasil ya representa casi la mitad de las importaciones de carne bovina del país. Expertos de Minerva Foods explican qué factores realmente influyen en la calidad de un corte.
Septiembre es sinónimo de parrilla y también de una mayor búsqueda de carnes para celebrar las Fiestas Patrias. En supermercados, carnicerías y distribuidores conviven productos nacionales con una creciente oferta importada. Y aunque para muchos consumidores, la carne chilena y la argentina siguen siendo las alternativas más reconocidas, hay un dato que puede sorprender: Brasil se ha convertido en el principal proveedor extranjero del mercado local.
Según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), Brasil fue el principal origen de las importaciones de carne bovina de Chile en 2025, con una participación de 46% del total, cuya posición se mantiene en 2026.
Este escenario cobra especial importancia durante septiembre cuando el consumo aumenta por las celebraciones de Fiestas Patrias. Además, la reciente normalización del flujo de productos que habían quedado retenidos debido a los cierres de pasos fronterizos permitió reforzar los inventarios destinados al mercado nacional. De acuerdo con la Corporación de la Carne, este panorama contribuiría a responder al aumento de la demanda de, al menos, un 30% y mantener una mayor estabilidad de los precios.
La procedencia es solo uno de los factores determinantes
Aunque el origen puede influir en la percepción que existe sobre una carne, no es suficiente por sí solo para determinar su calidad. La raza y edad del animal, su alimentación, las condiciones de crianza, el proceso de faena y maduración, así como la trazabilidad, el transporte y la conservación, pueden incidir en las características del producto que finalmente llega al consumidor. Por eso, comparar carnes solo por su país de procedencia puede dejar fuera elementos relevantes.
“Hablar de calidad en carne requiere mirar la cadena completa y no solamente el lugar donde nació el animal. La alimentación, el manejo, la trazabilidad, los controles sanitarios, el proceso de faena y la conservación son variables que inciden en el producto final. Por eso, asociar automáticamente la calidad con la procedencia puede llevar a conclusiones incompletas”, señala Murilo Corral, director Comercial de Minerva Foods Chile.
Las carnes importadas también deben cumplir los requisitos sanitarios establecidos por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que mantiene registros de establecimientos extranjeros habilitados para exportar productos de origen animal a Chile.
En el caso de Minerva Foods, compañía global de alimentos y la mayor exportadora de carne bovina de América del Sur, que posee las marcas Cabaña Las Lilas, Estância 92 y Pul, señala, finalmente, que sus procesos consideran controles desde el origen del ganado y seguimiento durante la producción, además de programas de calidad y seguridad alimentaria supervisados mediante indicadores y auditorías.