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Del plátano oriental a las gramíneas el mapa del polen cambia entre Santiago y el sur de Chile

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Con el inicio de la primavera, los síntomas de alergia vuelven a cobrar protagonismo. Mientras en la Región Metropolitana el plátano oriental se encuentra entre los principales pólenes asociados a esta época, hacia La Araucanía el calendario es diferente y adquieren relevancia especies como las gramíneas y las cupresáceas. Una especialista de la Universidad de La Frontera explica qué factores pueden favorecer la exposición al polen, qué se puede esperar durante las próximas semanas y cómo distinguir una alergia de un cuadro respiratorio.

 Con el inicio de la primavera, el polen vuelve a convertirse en uno de los principales factores ambientales asociados al aumento de síntomas respiratorios durante esta época del año. Estornudos repetidos, congestión nasal, secreción transparente, picazón en la nariz y los ojos son algunas de las manifestaciones más habituales en las personas con rinitis alérgica. Pero, la temporada no se comporta de la misma manera a lo largo de Chile. Las especies vegetales, las condiciones climáticas y los períodos de floración hacen que el tipo y momento de exposición varíen entre la zona central y el sur del país.

En la Región Metropolitana, el plátano oriental se encuentra entre los pólenes que adquieren protagonismo durante septiembre. A medida que avance la primavera, también aumentará la relevancia de gramíneas y distintas malezas, extendiendo el período de exposición para las personas sensibilizadas.

En La Araucanía, en cambio, el escenario presenta diferencias. Estudios aerobiológicos realizados en Temuco han identificado un calendario polínico con presencia de cupresáceas (familia a la que pertenecen especies como los cipreses) y, durante la primavera, un aumento de la importancia de las gramíneas, además de otras especies arbóreas y malezas.

“La Araucanía presenta características diferentes a las de Santiago, debido a su clima, vegetación y distribución de especies arbóreas”, explica la Dra. Myriam Betancourt Astete, pediatra broncopulmonar y académica del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Frontera.

Un estudio publicado este año en Environmental Challenges identificó en Temuco una temporada de polen prolongada, con gramíneas, castaño y cupresáceas entre las especies de mayor presencia. El análisis, basado en registros de 2006 a 2012, muestra que la exposición puede comenzar antes de la primavera. Sin embargo, la especialista hace una precisión respecto de la temporada actual: los antecedentes históricos permiten conocer el comportamiento habitual de las especies, pero no permiten afirmar por sí solos que septiembre de 2026 esté registrando una concentración de polen superior a la de otros años.

“Para afirmar que este septiembre existe un aumento respecto de años anteriores, necesitamos contar con mediciones aerobiológicas actualizadas y registros comparables de consultas médicas”, señala la especialista.

El contraste entre alergia al polen y resfrío

“Una característica importante de la alergia es que los síntomas suelen repetirse en la misma época del año y aumentar al exponerse al polen”, explica la especialista.

Los estornudos repetidos, la picazón nasal y ocular, la secreción nasal transparente y la congestión son características frecuentes de la rinitis alérgica. En cambio, la evolución del cuadro, la presencia de fiebre u otros síntomas generales pueden orientar hacia una infección respiratoria.

Para las personas que ya conocen su sensibilidad al polen, existen medidas simples que pueden ayudar a disminuir la exposición, especialmente durante los días secos, soleados y ventosos.

Entre ellas se encuentran mantener las ventanas cerradas durante los períodos de mayor concentración de polen, ducharse y cambiarse de ropa después de pasar tiempo al aire libre, evitar secar ropa y sábanas en espacios exteriores durante los períodos de alta polinización y utilizar lentes de sol para reducir el contacto del polen con los ojos.

En el caso de los niños, la recomendación no es suspender las actividades recreativas o deportivas, sino controlar adecuadamente la enfermedad y reducir las exposiciones más intensas cuando sea necesario. “El objetivo no es evitar que salgan a jugar, sino conseguir un buen control de su enfermedad y disminuir las exposiciones más intensas”, plantea la especialista.

En este sentido, los antihistamínicos pueden ayudar a controlar determinados síntomas, pero una congestión nasal persistente o síntomas respiratorios que afectan el sueño, la actividad física o el rendimiento escolar requieren una evaluación médica.

“Las alergias tienen tratamiento y pueden controlarse. Un diagnóstico oportuno permite mejorar el sueño, el rendimiento escolar y la calidad de vida de los niños, además de prevenir complicaciones respiratorias”, concluye.

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