Chile confirmó esta semana su adhesión al Escudo de las Américas (Shield of the Americas), iniciativa impulsada por Estados Unidos que reúne a 15 países y busca fortalecer la cooperación regional frente al crimen organizado transnacional. El Gobierno ha señalado que se trata de una coordinación voluntaria y no de un tratado internacional.
Sin embargo, su alcance abre interrogantes. ¿Se limita al intercambio de información y la coordinación policial o podría involucrar una colaboración más amplia?
Alfonso Kaiser, académico de la Universidad de los Andes (Uandes) y experto en estrategia militar plantea que la iniciativa también aborda materias económicas, militares y estratégicas.
“No solo involucra cooperación policial interestatal, sino que habla de las tierras raras, de asegurar proveedores confiables; además habla del TIAR que es un tratado militar, entonces, involucra materia económica, política y, obviamente, militar”, sostiene.
¿Qué compromisos implica para Chile?
Para Kaiser, uno de los principales problemas es la falta de una definición común sobre los alcances de la iniciativa.
“Cuando tú no tienes una unidad de criterio, que todos entiendan lo mismo, porque tampoco es un tratado, ahí parten los problemas, porque lo que yo puedo entender es distinto a lo que entiende Estados Unidos y lo que entienden el resto de las partes”, afirma.
El académico también advierte eventuales consecuencias para la relación comercial con China, especialmente por la referencia a “proveedores confiables”.
“El problema es que esto nos puede acarrear problemas con China, porque habla de proveedores confiables. ¿Proveedores confiables para quién?”, plantea.
A su juicio, la discusión no debería centrarse únicamente en participar o no de una instancia de cooperación, sino en establecer con claridad qué compromisos concretos adquiere Chile y hasta dónde se extienden sus dimensiones de seguridad, defensa, política y economía.