Patricio Catalán, profesor del Departamento de Obras Civiles e investigador de CIGIDEN, explicó los criterios que determinan los niveles de amenaza y las medidas que debe adoptar la población ante un posible tsunami, desde la precaución hasta la evacuación.
Un terremoto de gran magnitud en las costas del océano Pacífico activa los sistemas de evaluación para determinar sus posibles efectos en Chile, tanto en el territorio continental como insular. En este contexto, y tras el reciente sismo que sacudió a Panamá magnitud 7,7, Patricio Catalán, profesor del Departamento de Obras Civiles de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) e investigador de CIGIDEN, explicó cómo se determina el nivel de amenaza de tsunami y qué medidas corresponden según las características del fenómeno.
El académico detalló que, ante un evento sísmico de estas características, se realiza una evaluación inicial a partir de la magnitud del terremoto y de otros antecedentes que permiten estimar sus posibles consecuencias. En el caso analizado, el sismo ocurrido en Panamá fue reportado inicialmente con una magnitud de 8, lo que motivó la activación de los procedimientos de evaluación para Chile.
Evaluación en el mar
Uno de los aspectos fundamentales de este proceso es que la evaluación de la amenaza de tsunami se realiza considerando las condiciones en el mar, y no directamente en tierra. Para ello, se utilizan instrumentos que permiten medir las variaciones del nivel del agua y estimar la altura que podrían alcanzar las ondas generadas por el fenómeno.
Según explicó Catalán, los criterios técnicos permiten establecer distintos niveles de amenaza y definir las acciones correspondientes. Cuando el pronóstico indica ondas inferiores a 30 centímetros en el mar, se emite un mensaje informativo, que implica mantenerse atento a la información entregada por las autoridades.
En tanto, si se proyectan ondas de entre 30 centímetros y un metro, se establece una condición de precaución, que recomienda alejarse de los cuerpos de agua. Esta fue la situación señalada para Rapa Nui tras la evaluación inicial del evento sísmico.
En escenarios de mayor magnitud, cuando las ondas pronosticadas superan un metro, las autoridades pueden establecer una alerta si se estiman alturas de entre uno y tres metros, o una alarma cuando estas superan los tres metros. En estos últimos escenarios, la recomendación es evacuar de manera inmediata y total las zonas que podrían resultar inundadas.
Mantenerse informado
El académico enfatizó que las evaluaciones iniciales permiten establecer una primera estimación de los posibles efectos, por lo que es fundamental seguir las actualizaciones oficiales y atender las instrucciones de los organismos responsables de la emergencia.
En el escenario descrito, mientras para Rapa Nui se indicó una condición de precaución, para el resto del país se estableció un nivel informativo, asociado a la proyección de ondas de menor altura.
Finalmente, Catalán reiteró la importancia de mantenerse informado a través de los canales oficiales y actuar de acuerdo con las indicaciones de las autoridades, como parte de una preparación adecuada frente a este tipo de fenómenos naturales.