Buscar

Disidir y disentir. Raúl Caamaño Matamala, profesor Universidad Católica de Temuco

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

“Hay que aprender a caminar juntos, sabiendo que no compartimos lo mismo. Es preciso aprender de la cultura del disenso”. Así me espetó, no tan sorpresivamente por whatsapp, un querido amigo, y gatilló mi inquietud y devaneos lingüísticos. Y llegué por algunos recovecos al verbo disidir, y rápidamente lo cotejé con disentir. ¿Por qué? Ya explico de manera somera. Recuerden, disidir y disentir.
¡Qué verbos! Uno más conocido que el otro, se entremezclan y se apartan. Con toda probabilidad, disentir tiene más registros de uso (es cierto, 1.090.000) y disidir, definitivamente, un menor uso (muy cierto, solo 72.000). Como se puede constatar, este verbo sí se revela casi desconocido en su forma, por ende, en su significado y conjugación.
Comencemos el análisis por el verbo que anota más registros de uso en la web, disentir. Este verbo deriva de sentir, que es ni más ni menos que “percibir por los sentidos”, “darse cuenta”, “pensar, opinar”. Y de sentir, se han formado, asentir, “admitir como cierto o conveniente lo que otra persona ha afirmado o propuesto antes”; consentir, “permitir algo o condescender en que se haga”; disentir, “no ajustarse al sentir o parecer de alguien”; y presentir, “intuir o tener la impresión de que algo va a suceder”. Las acepciones seleccionadas han sido tomadas del Diccionario de la Lengua Española (hoy DLE, antes DRAE). Ya asoman al menos dos verbos derivados, uno de ellos, propio y el otro afín o contraparte, disentir, y consentir. Es así, como de disentir, son derivados disensión, disenso y disentimiento. Y de consentir, son derivados consenso y consentimiento.
Menos rodeos, vamos al meollo. De disentir, “no ajustarse al sentir o parecer de alguien”, derivan por formación y significado, disensión es “oposición o contrariedad de varias personas en los pareceres o en los propósitos”, disentimiento es “acción y efecto de disentir” y disenso, “disentimiento”, todas acepciones del DLE.
Y el verbo menos conocido, disidir, es “separarse de la común doctrina, creencia o conducta”. Etimológicamente, disidir es “sentarse lejos”, entonces es “estar separado”, “apartarse”, “discrepar”. Y del verbo disidir derivan por formación y significado, disidente, “que diside” y disidencia, “acción y efecto de disidir”. Es cierto, sus significados son un tanto neutros. Añado algo, disidente es quien manifiesta público desacuerdo, y disidencia es la expresión de discrepancia, de escisión, de ruptura.
El lenguaje es dinámico, y lo es por ser instrumento vivo de uso de todas las personas en tanto seres sociales. La vida en comunidad demanda un variado e intenso uso del lenguaje. El lenguaje y la política y particularmente en el intercambio de ideas se pueden apreciar coincidencias y discrepancias, unas sostenidas, mantenidas en el tiempo, o en tránsito de nuevos equilibrios.
El disenso es netamente desacuerdo, discordia, desavenencia, disconformidad, desunión. Es falta de acuerdo entre dos o más, es no aceptación de una situación, una decisión o una opinión. Su antónimo es consenso, “acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos”; en suma, encuentro, anuencia, unanimidad. El disenso es, entre varias características, fluctuante, aleatorio, alimentado por situaciones fortuitas. El disenso y el consenso son instancias del diálogo, ninguno debe ser considerado un fin, son medios, en órdenes espacio-temporales siempre cambiantes. Es preciso contribuir a la generación de consenso, pero también debe haber apertura al disenso.
El disenso es necesario para la democracia.

noticias relacionadas

De la geopolítica a la geohumanidad: El rescate del espíritu en la era del algoritmo. Por Raúl Caamaño Matamala, profesor Universidad Católica de Temuco

Casarse o no después de los 50: abogada advierte claves legales que muchas parejas desconocen

El costo social de la intolerancia. Por Belén Aliste, Coordinadora del Área de Asesoría Laboral y Negociación Colectiva

Corredor Bioceánico vs Mega Puerto de Chancay: La Ventana de Oportunidad del Norte de Chile. Por Alejandro Gorayeb Fuentes, Ingeniero Comercial, Doctor en Ciencias Logísticas y Supply Chain Management, Director de la Cámara Minera de Chile