Nadie se debe excluir, nadie debe ser excluido, nadie debe sentirse excluido.
Todos contamos, ya se trate de obras o acciones comunes o individuales. A todos nos importa lo de los demás, no por curiosidad, sino porque con ellos contamos, y ellos deben saber que estamos con ellos. Somos hermanos, en todo el sentido de la palabra, aun nos encontremos próximos o estemos distantes, aun nos conozcamos y mucho, o no sepamos de modo directo de sus existencias.
Todos contamos, sea que seamos muy cumplidos, comamos sopa o tomemos sopa, hagamos bien las tareas, escabullamos las responsabilidades, estemos atentos a las necesidades del prójimo o no, seamos merecedores de elogios, nos apartemos del camino, seamos desobedientes, rehuyamos los compromisos, seamos complacientes, alcancemos hitos mayores y más altos, estemos en una vereda u otra, seamos defensores o acusadores, seamos pacientes y no tanto, nos equivoquemos mucho o poco.
Todos contamos, y no es cuestión de número, si somos más o somos menos. Contar con todos se trata de inclusión, formar parte de un conjunto o de un todo, lo que logramos o logremos no es solo por la acción de los más capaces, lo es también por acción u omisión de los menos capaces.
Todos contamos, en la construcción de una sociedad mayor, más digna, más equitativa, más desarrollada. Unos, rudos, porque se suben las mangas, se ponen manos a la obra, se ponen guantes y bototos, se empolvan hasta las pestañas, escupen verdaderos cántaros de greda. Otros, de cuello y corbata y zapatos lustrosos, portan carpetas o dossiers bajo el brazo, interactúan utilizando portentosos notebooks o IPhone y se habitúan a las redes sociales en boga. Otros más, desesperanzados quizás, acostumbrados también, atentos siempre a la acción sorpresiva, se aficionan a la actividad ilícita, se habitúan a atacar a los débiles, o emprenden caminos fáciles para logros no definidos.
Todos contamos, en esta aldea global, hoy llamada Chile. Todos contamos, y a la larga o a la corta, asumiremos nuestros errores, si estuve o no estuve, si dije o no dije, si reparé en ello o no, si lo hice con plena conciencia o no.
Todos contamos, sí, señor, TODOS, ni uno más ni uno menos. Aquí, acá, hay lugar para TODOS, para quienes caminan derechito, para quienes hacen mal las tareas, para quienes luchan por su vida, y la de otros, para quienes se apartan del camino, para quienes han perdido las esperanzas.
De todos modos, sea como sea, en los momentos complejos, en esos en que no se advierte la luz, y cunde la desesperanza, el nerviosismo, lo que debe primar es equilibrio, serenidad, sencillez, control, humildad, análisis, dignidad, sensatez, reflexión, misericordia, paz y oración.
Todos contamos, sí, ¡todos contamos!