En lugar de ver con preocupación la creciente inversión de chilenos en el extranjero, es importante destacar las oportunidades que se abren para quienes buscan diversificar sus carteras y aprovechar beneficios fiscales en mercados internacionales. En el informe del SII se relataba la inversión de US$154 mil millones de inversión ubicados en el extranjero, pero ¿es una buena o mala noticia el aumento de personas que buscan explorar nuevas jurisdicciones con mejores beneficios tributarios?
Lejos de ver la salida de capital como un riesgo, debemos interpretarla como una muestra de la necesidad e interés de los inversionistas para adaptarse a las oportunidades globales. Las políticas que permiten que los contribuyentes utilicen los impuestos pagados en el extranjero como créditos fiscales en Chile, bajo convenios internacionales, son una herramienta valiosa para incentivar estas operaciones y fortalecer nuestra relación económica con mercados como Estados Unidos y América Latina.
Un excelente ejemplo de esto es República Dominicana, un mercado que, con su crecimiento económico sostenido, se está consolidando como un destino atractivo para la inversión extranjera. Los inversionistas pueden beneficiarse de incentivos fiscales, acuerdos de doble tributación y la estabilidad institucional que ofrece este país. Sectores como el inmobiliario y el turismo presentan oportunidades significativas para quienes buscan maximizar sus rendimientos en un entorno amigable para el capital extranjero.
Inversiones bien informadas en el extranjero no solo generan beneficios individuales, sino que también pueden traer nuevos conocimientos y oportunidades al mercado chileno. El reto es aprovechar al máximo estos acuerdos y fomentar la expansión del capital a mercados con mayor estabilidad y rentabilidad.