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Sleepcations: El auge de las «vacaciones para dormir» en la generación agotada

La estatal dio a conocer las acciones concretas con las que se ha hecho cargo de las percepciones del impacto de sus operaciones, la manera en la que ha apoyado el desarrollo local y cómo ha promovido un relacionamiento territorial transparente y cercano, con una inversión total superior a los $470 millones.

¿Por qué los millennials están cambiando las rutas turísticas por almohadas? La académica de Psicología de la Universidad San Sebastián, Paula Dagnino, analiza las causas y consecuencias de este “síntoma” de agotamiento sistémico.

En décadas pasadas, las vacaciones eran sinónimo de aventura, largas listas de museos por visitar o noches de fiesta en destinos exóticos. Sin embargo, una nueva tendencia está redefiniendo el descanso: las «sleepacations». Este fenómeno, que gana terreno especialmente entre los millennials —nacidos entre 1982 y 1994—, consiste en planificar viajes o usar días de descanso con un único objetivo central: dormir.

Según una encuesta de Amerisleep, el 37% de los empleados utilizó días de descanso pagados exclusivamente para recuperar horas de sueño en el último año. El cansancio ha pasado de ser una queja recurrente a un estilo de vida forzado.

La generación del agotamiento

Diversos estudios apuntan a que las exigencias sociales, la hiperconectividad y el deterioro de las condiciones laborales han convertido a los millennials en la «generación agotada». Un reciente estudio reveló que el 41% de este grupo etario prefiere usar sus vacaciones para dormir en lugar de salir de paseo o socializar.

Para Paula Dagnino, académica e investigadora de la Facultad de Psicología y Humanidades de la Universidad San Sebastián, esto no es casualidad. Las sleepacations surgen como una respuesta adaptativa-defensiva frente a niveles críticos de agotamiento.

En ese sentido, “las sleepacations son una estrategia de regulación necesaria ante las demandas del entorno laboral y social contemporáneo, las cuales han sobrepasado la capacidad de recuperación cotidiana de los individuos.», explica Dagnino.

Entre el Estrés y la Hiperconectividad

A diferencia de las generaciones X o Z, donde el porcentaje de quienes se quedan en casa a dormir bordea el 34%, los millennials lideran la estadística. Las razones son claras:

  • Aumento de consciencia: Existe una mayor valoración del descanso como pilar de la salud mental.
  • Estrés crónico: La necesidad de equilibrar la vida laboral y personal en un mundo digitalizado.
  • Nuevos hábitos: Datos de Sleep Number indican que los adultos de 18 a 34 años están intentando acostarse, en promedio, a las 22:00 horas para alcanzar las ocho horas de sueño.

Realidad en Chile: ¿Podemos realmente descansar?

Si bien la tendencia global apunta a dormir más, la realidad local presenta barreras estructurales. Según el último estudio de Laborum, el panorama en Chile es preocupante: el 47% de las personas trabajadoras no salió de vacaciones durante el último año.

¿Por qué los chilenos no se toman vacaciones?

Motivo Porcentaje
Falta de recursos económicos 46%
Imposibilidad de delegar responsabilidades 15%
No le otorgan vacaciones en el trabajo 15%
Preocupación por la carga de trabajo acumulada 8%
Es trabajador independiente 8%

Incluso entre quienes logran tomarse un respiro, la tendencia es la fragmentación: solo un 57% se toma un descanso largo al año, mientras que el resto opta por fraccionarlos en dos o más períodos para «aguantar» el año.

«La evidencia sugiere que la deprivación de sueño crónica no se compensa de manera lineal. El impacto a largo plazo de este agotamiento incluye un deterioro en los procesos cognitivos, una mayor vulnerabilidad a trastornos del ánimo como la ansiedad y la depresión, y una disminución en la capacidad de respuesta frente a estresores cotidianos», señala la académica.

Debido a lo anterior, Dagnino apunta a insertar la cultura de “higiene del descanso”. «Esto implica no solo políticas públicas que aseguren el derecho a la desconexión efectiva, sino también que las organizaciones y las personas comprendan que el descanso es un proceso continuo. La recuperación debe ser integrada en la rutina diaria y no ser vista como un recurso de emergencia que se reserva exclusivamente para el periodo de vacaciones», finaliza.

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