Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares son los grupos más vulnerables frente a episodios de mala calidad del aire como los registrados estos días en la Región Metropolitana.
La declaración de preemergencia ambiental en la Región Metropolitana y la presencia de humo derivado del incendio que afecta a una planta de acopio de neumáticos en Cerrillos han generado preocupación por los efectos que estos episodios pueden tener sobre la salud de las personas.
Si bien la exposición ocasional puede provocar molestias leves en la población general, existen grupos que presentan un mayor riesgo de desarrollar síntomas o sufrir descompensaciones, especialmente quienes viven con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
“Cuando se producen episodios de contaminación ambiental o exposición a humo, es frecuente observar irritación de ojos, nariz y garganta, aumento de la tos y molestias respiratorias. En personas con enfermedades de base, estos síntomas pueden ser más intensos y requerir atención médica”, explica la jefa de Urgencias de Clínica INDISA Maipú, Dra. Vanessa Aguilera.
¿Quiénes deben tener mayores cuidados?
Los especialistas recomiendan extremar las medidas de protección en:
- Niños y niñas.
- Personas mayores.
- Pacientes con asma.
- Personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
- Pacientes con enfermedades cardiovasculares.
“Estos grupos suelen ser más sensibles a los cambios en la calidad del aire. En algunos casos, la exposición puede provocar una descompensación de patologías preexistentes o un aumento de síntomas respiratorios”, señala la especialista.
Síntomas que no conviene ignorar
Aunque muchas personas pueden experimentar molestias pasajeras, existen señales que ameritan vigilancia y eventualmente una evaluación médica:
- Dificultad para respirar.
- Sensación de falta de aire.
- Silbidos al respirar.
- Tos persistente o que empeora.
- Irritación intensa de ojos o garganta.
- Dolor o presión en el pecho.
- Mareos o malestar general asociado a la exposición prolongada al humo.
“Si una persona presenta dificultad respiratoria progresiva, sensación de ahogo, dolor torácico o empeoramiento de una enfermedad respiratoria conocida, es importante consultar oportunamente para evitar complicaciones”, advierte la Dra. Aguilera.
Cómo protegerse durante estos episodios
Ante situaciones de mala calidad del aire, los especialistas recomiendan:
- Evitar realizar actividad física intensa al aire libre.
- Mantener puertas y ventanas cerradas cuando exista presencia visible de humo.
- Reducir la exposición prolongada en exteriores.
- Mantener al día los tratamientos indicados para enfermedades respiratorias.
- Evitar el humo del tabaco y otras fuentes contaminantes dentro del hogar.
- Estar atentos a la aparición de síntomas en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
“Muchas veces estas situaciones generan preocupación, pero la principal recomendación es seguir las medidas preventivas y consultar cuando aparezcan síntomas importantes o exista una enfermedad de base que pueda descompensarse”, concluye la especialista.
Aunque los episodios de contaminación suelen ser transitorios, la prevención y la vigilancia de los síntomas son fundamentales para reducir su impacto en la salud, especialmente entre las personas más vulnerables.