El reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán fue recibido positivamente por los mercados internacionales. Su efecto más inmediato se observó en el precio del petróleo, que cayó tras semanas de volatilidad asociada al conflicto en Medio Oriente. Para Chile, altamente dependiente de las importaciones de energía, esta noticia representa un alivio importante.
La moderación del precio del crudo también fortalece la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá sin cambios su tasa de interés, reduciendo presiones sobre el dólar y favoreciendo un tipo de cambio más estable. Junto con el buen desempeño reciente del cobre, se configura un escenario que podría traducirse en menores costos para la economía chilena e incluso en futuras bajas en los precios de los combustibles.
Sin embargo, el optimismo debe ser prudente. Las tensiones en Medio Oriente no han desaparecido y persisten focos de incertidumbre que podrían volver a afectar los mercados energéticos. Mientras no exista una estabilidad duradera en la región, seguirá siendo prematuro asumir que el riesgo geopolítico quedó atrás.