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Ser ingeniera no es una moda: es vocación y responsabilidad. Por Erika Madariaga Directora de Escuela de Ingeniería Universidad de Las Américas

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Cada 23 de junio conmemoramos el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería. En esta fecha suele surgir un comentario bien intencionado, pero equivocado: «qué bueno que ahora está de moda». Sin embargo, no es una moda. Se trata de una profesión que exige años de formación, dedicación y aprendizaje continuo, y que durante mucho tiempo permaneció limitada por barreras culturales y estereotipos de género.

Llamar «moda» a la creciente presencia femenina en ingeniería es reducir un proceso histórico de esfuerzo y perseverancia, a una tendencia pasajera. Las mujeres no llegaron a esta disciplina por una coyuntura. Lo hicieron abriéndose camino en espacios donde escaseaban los referentes femeninos, enfrentando cuestionamientos sobre sus capacidades y, muchas veces, sintiendo la necesidad de demostrar permanentemente su competencia profesional.

No es moda liderar proyectos en condiciones complejas, desarrollar softwares que operan sistemas críticos, o diseñar soluciones que protegen y mejoran la vida de las personas. Detrás de cada una de estas tareas hay conocimiento especializado, rigurosidad técnica, gestión de riesgos y decisiones que generan impactos concretos en la sociedad.

El riesgo de hablar de «moda» es asumir que, cuando la tendencia pase, la participación femenina también lo hará. Chile necesita más ingenieras hoy y en las próximas décadas para enfrentar desafíos estratégicos como la transición energética, la crisis hídrica, la transformación digital, la ciberseguridad y el desarrollo de la inteligencia artificial. Estos desafíos son estructurales y requieren soluciones construidas desde la diversidad de talentos y perspectivas.

Este 23 de junio conmemoremos el trabajo bien hecho. Celebremos a la académica que inspira a nuevas generaciones desde las aulas, a la estudiante que persevera frente a cada desafío, y a la ingeniera que lidera equipos, proyectos e innovaciones con excelencia técnica y compromiso social.

Ser ingeniera no es una moda. Es una vocación que contribuye al desarrollo del país y al bienestar de las personas. Es construir futuro. Y el futuro se diseña, planifica y construye; no se improvisa.

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