Se lanza nuevo programa que busca acompañar a hombres que enfrentan en silencio su diagnóstico de infertilidad, ayudándolos a gestionar emociones como culpa, vergüenza, frustración y ansiedad, recuperando la esperanza y auto confianza mientras transitan sus tratamientos de fertilidad.
Aunque la infertilidad suele asociarse principalmente a las mujeres, diversos estudios muestran que los factores masculinos también están presentes y lo hacen en un porcentaje similar al de ellas, bordeando en ambos casos aproximadamente el 40%.”Esta realidad masculina sigue siendo poco conocida, oculta y, la enorme mayoría de las veces, los hombres viven este diagnóstico en silencio, enfrentando emociones complejas que afectan su bienestar psicológico, sus relaciones y su calidad de vida”, explica Felipe Pascual, coach especializado en procesos de transformación personal y fundador del programa Fertilidad Emocional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas en el mundo, experimentará infertilidad en algún momento de su edad fértil, lo que equivale al 17,5% de la población adulta. En Chile, en tanto, se estima que entre el 10% y el 15% de las parejas enfrenta esta problemática.
Más allá de los aspectos médicos, la infertilidad masculina suele generar una carga emocional poco visibilizada. Sensaciones de fracaso, pérdida de identidad, vergüenza, culpa, miedo, aislamiento y temor al juicio social son algunas de las experiencias que vive la enorme mayoría de hombres tras recibir un diagnóstico o durante los tratamientos reproductivos.
«Existe una presión cultural muy fuerte que asocia la masculinidad con la capacidad reproductiva. Cuando aparece un diagnóstico de infertilidad, muchos hombres sentimos que no somos suficientes, que le estamos fallado a nuestras parejas y a nuestro linaje familiar o que debemos enfrentar este problema solos. La mayoría no encuentra espacios seguros para hablar de lo que está viviendo, ya que el dolor del diagnóstico es tan grande como el dolor al sentirse expuestos y correr el riesgo de ser “descubiertos” en esta condición», explica Felipe Pascual.
Esta búsqueda de la paternidad difiere con que en Chile la natalidad atraviesa una crisis histórica con una Tasa Global de Fecundidad (TGF) de 0,99 hijos por mujer, la más baja registrada. Esto representa una caída del 47% en poco más de tres décadas, muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional de 2,1 necesaria para mantener la estabilidad demográfica.
El programa Fertilidad Emocional contempla ocho semanas de acompañamiento estructurado para ayudar a los participantes a reconocer y gestionar emociones, conectando con el verdadero propósito que la paternidad cumple en sus vidas y, además, fortalecer su relación de pareja, recuperar espacios de bienestar personal y desarrollar herramientas para enfrentar los tratamientos desde una perspectiva más saludable emocionalmente.
«El objetivo no es prometer resultados médicos, eso depende de la ciencia. Lo que buscamos es que los hombres puedan sostenerse emocionalmente este proceso sin destruirse por dentro, aprendiendo a relacionarse de manera distinta con el diagnóstico, con su pareja y con ellos mismos, mientras lo siguen intentando. Es un programa 100% confidencial, sin testimonios ni participación en grupos, sino que 1 a 1», concluye Pascual.
Los especialistas coinciden en que la infertilidad debe abordarse como una condición que afecta a la pareja en su conjunto. Sin embargo, la experiencia emocional masculina continúa siendo uno de los aspectos menos explorados y menos apoyados dentro de los tratamientos reproductivos.
EXPERIENCIA PERSONAL
Pascual conoce esta experiencia desde la primera persona. Durante más de 15 años ha venido atravesando su diagnóstico de infertilidad masculina, donde incluso varios médicos le dijeron que nunca lograría ser papá, intentando con múltiples tratamientos, una fertilización in vitro sin éxito, un divorcio, episodios de ansiedad y crisis de propósito personal asociados al proceso. Tras formarse profesionalmente como coach hace 11 años y convertirse en padre hace dos años mediante un tratamiento de Fertilización In Vitro, decidió crear un programa especialmente diseñado para hombres que atraviesan esta realidad en silencio y con una alta carga emocional.