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El primer sueldo no debería convertirse en la primera deuda: cinco claves para administrarlo

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Recibir el primer ingreso marca el comienzo de una mayor independencia, pero también abre la puerta a tarjetas, compras en cuotas y compromisos financieros. Life Academy entrega recomendaciones para evitar que este hito se transforme en el inicio de un ciclo de endeudamiento.

Recibir el primer sueldo es uno de los hitos más importantes en la vida de cualquier joven. Representa autonomía, permite aportar en el hogar y abre la posibilidad de comenzar a financiar proyectos personales. Sin embargo, también suele ser el momento en que aparecen las primeras decisiones financieras relevantes.

La contratación de productos financieros es hoy más rápida y accesible. Desde un teléfono se puede solicitar una tarjeta, comprar en cuotas o pedir un crédito en pocos minutos. El problema surge cuando estos compromisos se adquieren sin conocer la capacidad real de pago, los intereses o el costo total que tendrán para el presupuesto.

“Seguimos preparando a los jóvenes para obtener su primer trabajo, pero no siempre les enseñamos a administrar el dinero que recibirán. El primer sueldo debiera ser una oportunidad para comenzar a construir estabilidad y no la puerta de entrada a una deuda difícil de sostener”, señala Liza Salinas, Branch Business Director de Liberty Finance y Life Academy Official Marketing Partner.

En este sentido, Salinas entrega algunos consejos y recomendaciones para operar de buena forma cuando los jóvenes llegan a esta instancia tan relevante, teniendo en cuenta que fortalecer la educación financiera antes del ingreso al mundo laboral ayudará a que conceptos como presupuesto, ahorro, intereses y endeudamiento responsable formen parte de las herramientas básicas de los jóvenes.

Calcular cuánto dinero está realmente disponible

El sueldo líquido no equivale a dinero libre para gastar. Primero deben descontarse transporte, alimentación, aportes al hogar, estudios, cuentas y otras obligaciones. Por ejemplo, una persona que recibe $700.000 y tiene gastos básicos por $450.000 dispone realmente de $250.000 para ahorrar, consumir o asumir nuevos compromisos.

Separar el ahorro al recibir el sueldo

Ahorrar lo que queda al final del mes suele ser poco efectivo. Una alternativa es definir un monto apenas se recibe el ingreso y transferirlo a una cuenta separada. Destinar $50.000 mensuales permite reunir $600.000 en un año, sin considerar posibles intereses, y comenzar a formar un fondo para emergencias o metas futuras.

No confundir la cuota con el precio

Una cuota baja puede parecer manejable, pero no muestra cuánto terminará costando la compra. Antes de utilizar crédito se debe revisar la Carga Anual Equivalente, el número de cuotas, los seguros y el Costo Total del Crédito. También es importante sumar todas las cuotas vigentes, ya que varios pagos pequeños pueden ocupar una parte significativa del ingreso.

Evitar financiar gastos cotidianos a largo plazo

Comprar alimentos, transporte o salidas en varias cuotas puede significar seguir pagando productos que ya fueron consumidos. El crédito debería utilizarse con planificación y no como una extensión habitual del sueldo. Antes de endeudarse conviene preguntarse si la compra es necesaria, si puede postergarse y si la cuota seguirá siendo pagable ante un imprevisto.

Construir un fondo antes de asumir nuevas obligaciones

Guardar recursos para enfrentar una enfermedad, una reparación o un periodo sin ingresos reduce la necesidad de recurrir a avances o créditos de emergencia. La meta inicial puede ser reunir el equivalente a un mes de gastos esenciales y aumentarlo gradualmente.

“La libertad financiera no comienza cuando una persona gana más, sino cuando entiende cuánto puede gastar, cuánto necesita ahorrar y qué compromisos puede pagar sin poner en riesgo sus gastos básicos. Esas decisiones, tomadas desde el primer sueldo, pueden marcar una diferencia durante muchos años”, agrega Salinas.

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