La diputada Lilian Betancurt (Partido de la Gente) ofició a la ministra del Deporte, Natalia Duco, para solicitar explicaciones respecto de las funciones que desempeña Silvio García, asesor ministerial conocido públicamente como «el chamán», quien percibe una remuneración bruta superior a los $4 millones mensuales. La solicitud surge tras la difusión de antecedentes que dan cuenta de su participación en una reunión realizada en medio de la crisis por los conciertos de BTS en el Estadio Nacional.
Según revelaron diversos medios nacionales, el asesor habría leído textos de carácter religioso y entregado mensajes de apoyo espiritual a la secretaria de Estado con el objetivo de tranquilizarla durante el complejo momento que enfrentaba la cartera.
Ante estos antecedentes, la parlamentaria cuestionó el uso de los recursos públicos destinados a asesorías ministeriales y exigió transparentar las labores efectivamente realizadas por el funcionario. ¿Qué estamos pagando los chilenos? Los recursos públicos son sagrados y deben destinarse al cumplimiento de funciones claras y justificadas. Si un asesor contratado para labores estratégicas termina ejerciendo un rol de guía espiritual de la ministra, los ciudadanos tienen derecho a saber si eso forma parte de sus funciones y si corresponde utilizar recursos fiscales para ello», señaló la diputada Lilian Betancurt.
A través del oficio, la legisladora solicitó informar cuáles son las funciones específicas encomendadas al asesor, si entre ellas se contempla el acompañamiento personal o espiritual de la ministra, cuáles han sido los productos, informes o resultados concretos derivados de su trabajo y cuáles son los mecanismos utilizados por el ministerio para evaluar su desempeño.
La diputada requirió precisar si el Ministerio del Deporte ha destinado recursos públicos para actividades ajenas a las labores estratégicas y técnicas establecidas en su contratación. «Aquí no estamos cuestionando las creencias personales de ninguna autoridad. Cada persona es libre de profesar su fe y buscar apoyo espiritual si así lo desea. Lo que sí debemos fiscalizar es que cada peso de los contribuyentes sea utilizado de manera responsable y transparente. Los chilenos merecen saber exactamente qué servicios están financiando con sus impuestos», agregó la parlamentaria.
Betancurt señaló que el objetivo del oficio es despejar cualquier duda sobre el correcto uso de los recursos públicos y reafirmó que el deber de las autoridades es rendir cuentas a la ciudadanía. «La transparencia no es opcional cuando se trata del dinero de todos los chilenos. Si las funciones del asesor son técnicas y estratégicas, eso debe acreditarse con claridad. Y si no lo son, corresponde explicar por qué el Estado está financiando dichas labores», concluyó.