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Investigación de UDLA identifica a los perros domésticos como el principal depredador del ganado en Chile

El estudio de un equipo académico liderado por Universidad de Las Américas (UDLA) detectó que los perros domésticos son los principales depredadores del ganado chileno y no los pumas nativos, como se cree habitualmente, y enfatiza que este hallazgo pone de relieve la urgente necesidad de abordar pautas de coexistencia social como las leyes de tenencia responsable y prácticas culturales asociadas.

La investigación “Más allá del paisaje: los factores socio-conductuales como verdaderos parámetros de coexistencia en el conflicto entre carnívoros y ganado en Chile, publicada en la revista internacional Ambio, estuvo a cargo de Silvio J. Crespín, académico investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de UDLA, quien señaló que “presentamos evidencia sólida de que la mayor amenaza para el ganado es el perro doméstico, un problema que surge directamente del comportamiento humano, la cultura y la gobernanza”, y añadió que “en este sentido, proponemos cambiar el foco desde los animales —como los pumas y otros carnívoros nativos— hacia los sistemas humanos que perpetúan la existencia de poblaciones de perros de libre deambulación”.

El equipo que también contó con la participación de investigadores de otros planteles: Diego Aravena, de la U. de Concepción; Rodrigo Fuentes, del Laboratorio de Ecología de Paisaje de la U. de Concepción; y Alberto Alaniz, Pablo Vergara y Darío Moreira, todos de la U. de Santiago, explica que, a partir de las conclusiones “el camino a seguir es claro: la investigación futura y los esfuerzos de conservación deben centrarse en la dimensión humana de este conflicto”. Lo anterior, implica desarrollar intervenciones orientadas a los factores sociales que impulsan la depredación por perros, utilizando enfoques como el CBSM (Community-Based Social Marketing o Marketing Social Basado en la Comunidad) para identificar y abordar las barreras al cambio de comportamiento. Si bien el análisis espacial y ambiental (como la distancia a bosques mixtos o centros urbanos) es sumamente valioso para identificar geográficamente los hot spots o puntos críticos de conflicto y priorizar la asignación de recursos, el estudio advierte que dichas variables ecológicas no son herramientas de mitigación operacionalmente manejables a escala de paisaje, ya que no es viable modificar vastas coberturas naturales o mover ciudades. Por lo tanto, la solución duradera y los verdaderos puntos clave de acción residen de manera ineludible en reformas sociales, culturales y de gobernanza deliberadas

El sur chileno: un punto crítico

Para el desarrollo de la investigación, el equipo utilizó un enfoque de sistemas socioecológicos y el concepto de parámetros de coexistencia, evaluando la base de datos nacional del Servicio Agricola y Ganadero (SAG) 2011-2019 y confirmando que el sur del país es un punto crítico de depredación, siendo el perro y no el puma el principal cazador.

El estudio es enfático en afirmar que, para avanzar hacia un estado de coexistencia en paisajes compartidos, se requieren transformaciones profundas en los marcos legales y de políticas públicas. Actualmente, normativas legales como la Ley de Tenencia Responsable enfrentan importantes vacíos de aplicación e inercia institucional en el mundo rural, donde la falta de regulación efectiva frente a los perros de libre deambular (sin supervisión o sin dueño formal catastrado), sumada a la escasez de fiscalización, el subfinanciamiento de programas de esterilización masiva y la ausencia de exigencias rigurosas de confinamiento, perpetúan un círculo vicioso de desprotección para la ganadería y la fauna nativa.

Los resultados de la investigación revelan que los patrones fueron similares, pero no idénticos, entre los distintos tipos de presa y regiones de Chile. Para los tres tipos de ganado analizados, la base del SAG registró 496 eventos, con 5.202 animales muertos entre 2011 y 2019. El ganado ovino fue el más afectado (79,4% de eventos y 87,8% del total de animales muertos). El ganado caprino y bovino se vieron impactados de manera similar (con 10,3% de eventos, y 7,3% y 4,9% de los animales muertos, respectivamente).

Los ataques a ganado se concentran principalmente en el sur de Chile, especialmente en Aysén, La Araucanía, Los Lagos, Los Ríos, Magallanes y Biobío. La depredación de bovinos y ovinos ocurre mayoritariamente en estas regiones, mientras que la de caprinos se distribuye entre el norte y el sur del país. Magallanes destaca como la región más afectada para los tres tipos de ganado, seguida por Los Lagos y Los Ríos en bovinos; Aysén y La Araucanía en ovinos; y La Araucanía y Coquimbo en caprinos.

La investigación también indica que, a pesar de que el puma fue la especie más reportada en eventos de depredación, los perros fueron responsables de un mayor número total de animales muertos; y que, “efectivamente, los perros mataron consistentemente la mayor cantidad de ganado en las tres categorías: 88,2% en bovinos, 63,8% en caprinos y 67,6% en ovinos del total de animales muertos”. Agrega que, si se considera conjuntamente las tres especies de ganado, “los perros fueron responsables del 68,3% de las muertes totales, seguidos por los pumas con un 27%, los zorros con un 4,5%, la guiña con un 0,09% y el visón con un 0,04%”. Ante este escenario, el académico recalca que “la gestión del perro doméstico y de los sistemas humanos que subsidian su presencia es uno de los desafíos más urgentes para la conservación de la biodiversidad y la sustentabilidad de la ganadería nacional”.

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