El lanzamiento de Impulso Lector, creado por la Agencia de la Calidad de la Educación en el marco del Plan Chile Aprende y Avanza del Ministerio de Educación, marca un hito para nuestra Educación. Por primera vez Chile contará con una evaluación censal en segundo básico, que permitirá conocer cómo se están desarrollando las habilidades precursoras de la lectura, como también la comprensión lectora y la fluidez.
La importancia de esta medición radica, ante todo, en que se está poniendo el foco en los primeros años de escolaridad. Y eso es fundamental, ya que permite identificar de manera temprana las dificultades en lectura, comprender qué está ocurriendo y actuar a tiempo, antes de que las brechas terminen afectando aprendizajes posteriores en la trayectoria escolar de los niños y niñas.
Desde Fundación CAP, a través del trabajo con comunidades educativas, hemos promovido el desarrollo del lenguaje y el fomento lector desde la infancia temprana, involucrando a las familias y fortaleciendo su rol en los procesos educativos. La lectura ha estado presente de manera sostenida en nuestro trabajo a través del Programa Aprender en Familia, porque somos conscientes de que es una herramienta fundamental para aprender y participar de manera plena en la vida escolar y social.
Pero también sabemos que este desafío no termina cuando un niño logra decodificar un texto correctamente: leer también implica comprender, construir significado, inferir, interpretar y reflexionar. Y estas habilidades no aparecen de forma espontánea, sino que requieren de espacios de aprendizaje con enseñanza intencionada y explícita, en especial durante los primeros años de escolaridad.
En ese sentido, valoramos que Impulso Lector nos brinde la oportunidad de contar con información a nivel nacional y temprana para ayudarnos a entender en qué categoría de desarrollo lector están nuestros estudiantes y, sobre todo, para poder orientar las decisiones pedagógicas que nos permitan acompañarlos de manera oportuna, fortalecer la enseñanza y entregar más apoyo a quienes lo necesiten.
Porque leer a tiempo no es sólo alcanzar lo esperado para la edad y el nivel de cada estudiante; es abrir, desde el comienzo de su trayectoria escolar, la puerta a nuevos aprendizajes y oportunidades. Tenemos hoy la oportunidad de tomar esta información, transformarla en decisiones y actuar a tiempo para que todos los niños y niñas aprendan a leer y comprendan lo que leen. Escuelas, familias, comunidades educativas y política pública compartimos la responsabilidad de que ningún niño tenga que esperar para aprender.