Buscar

El corazón también tiene memoria: las señales que muchas mujeres no saben leer. Por Sonia Roa Alcaíno, kinesióloga certificada en Medicina del Estilo de Vida y miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

Cada temporada es una oportunidad para renovar los espacios donde vivimos. Pensando en ello, las tiendas Ohzar presentan su nueva colección 2026, una propuesta que combina diseño, funcionalidad y las últimas tendencias en decoración para ayudar a transformar cualquier ambiente del hogar en un lugar más cálido, armónico y acogedor.

Cuando una mujer termina un embarazo complicado, supera la menopausia o deja atrás un periodo de intenso estrés, suele pensar que esa etapa quedó en el pasado. Sin embargo, la evidencia científica muestra que el corazón tiene memoria. Muchas experiencias que parecen superadas pueden transformarse en señales tempranas del riesgo cardiovascular que aparecerá años, e incluso décadas, después.

Durante mucho tiempo la prevención cardiovascular se concentró en factores como el colesterol, la hipertensión, el tabaquismo o la diabetes. Aunque siguen siendo fundamentales, hoy sabemos que la historia reproductiva, hormonal y metabólica de las mujeres también entrega información clave sobre la salud futura del corazón.

Haber presentado diabetes gestacional, hipertensión durante el embarazo o preeclampsia no significa solamente que existió una complicación obstétrica. Son verdaderas “ventanas” que permiten observar cómo respondió el organismo al estrés metabólico y hormonal. Aunque la presión arterial o la glicemia vuelvan a la normalidad después del parto, ese antecedente continúa siendo relevante y debería formar parte de la evaluación cardiovascular durante toda la vida.

Algo similar ocurre con el síndrome ovárico-metabólico poliendocrino, conocido durante años como síndrome de ovario poliquístico. El cambio de nombre refleja un avance importante en el conocimiento científico: ya no se entiende únicamente como una enfermedad de los ovarios, sino como una condición sistémica que involucra múltiples hormonas, altera el metabolismo y puede aumentar el riesgo cardiovascular desde edades tempranas.

A esto se suma otra realidad silenciosa que afecta especialmente a las mujeres: la sobrecarga de cuidados. Compatibilizar trabajo remunerado, crianza, labores domésticas y cuidado de familiares muchas veces significa dormir poco, vivir bajo estrés permanente y postergar la propia salud. El organismo responde manteniendo elevados los niveles de cortisol, favoreciendo la inflamación de bajo grado y aumentando la presión arterial. Si ese escenario se mantiene durante años, el sistema cardiovascular termina pagando el costo.

La buena noticia es que los factores protectores también funcionan en conjunto. Dormir bien favorece una mejor respuesta al ejercicio; la actividad física mejora la calidad del sueño; una alimentación saludable reduce la inflamación, y las relaciones sociales positivas ayudan a disminuir el estrés. No es la suma de hábitos aislados, sino la sinergia entre ellos la que genera el mayor beneficio. En salud cardiovascular, uno más uno puede ser mucho más que dos.

La evidencia también demuestra que el apoyo social protege el corazón. Mantener vínculos significativos, pedir ayuda y permitirse recibirla no es un signo de debilidad, sino una estrategia de salud. El autocuidado no consiste únicamente en cuidar a los demás; también implica reconocer que cuidar de una misma es una condición necesaria para mantenerse saludable a lo largo del tiempo.

El desafío ahora es cambiar la conversación. Así como las mujeres conocen la importancia del PAP o de la mamografía, también deberían saber que un embarazo con complicaciones, una menopausia, un trastorno hormonal o años de sueño insuficiente forman parte de su historia cardiovascular. Incorporar estos antecedentes a los controles de salud permite anticiparse, intervenir precozmente y prevenir enfermedades antes de que aparezcan.

Porque el corazón femenino no solo responde a lo que ocurre hoy. También recuerda lo que el cuerpo ha vivido durante toda la vida.

noticias relacionadas

Rifas, apuestas e influencers: la zona gris del juego online en Chile. Javiera Fernández Académica carrera Derecho Universidad de Las Américas Sede Viña del Mar

La seguridad no se agota en leyes punitivas: control, prevención y comunidad. Por Yanino Riquelme, Presidente del Centro de Estudios Contenido Público

El problema laboral de los mayores de 50 no es la edad, es la falta de capacitación digital. Por Pablo Quappe, director regional de Crecimiento para Latinoamérica y el Caribe de EXP Realty Chile

La erosión de la investigación postdoctoral: cuando un ministerio ignora la naturaleza de sus propios instrumentos. PorDr. Joaquín Montalva, Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía, Universidad Católica de Temuco