Influencers, deportistas y famosos promocionan sorteos y juegos de azar online que carecen de regulación en nuestro ordenamiento jurídico, ubicándose en una zona gris difícil de controlar, supervisar y fiscalizar,
En nuestro país, los juegos de azar se encuentran regulados por la Ley 19.995, cuerpo normativo que establece rígidos requisitos para su establecimiento y funcionamiento, por ejemplo, que estén situados en un espacio físico. Además, indica expresamente que estos permisos no se extienden a cualquier actividad que se desarrolle online y deja claro que estas últimas se encuentran al margen de la ley.
Si bien estas aplicaciones no están reguladas, no existiendo a la fecha un órgano que pueda fiscalizarlas y controlarlas, funcionan al margen en materia impositiva, desconociendo que igualmente y de manera indirecta existen posibles sanciones aplicables derivadas de esta actividad como, por ejemplo, el delito de lavado de activos por falta de trazabilidad del dinero.
En cuanto a las rifas, estas si se encuentran reguladas y se dispone que pueden realizarse a través de fundaciones sin fines de lucro, debiendo cumplir una serie de requisitos, como indicar números de boletos, premios ofrecidos, monto y destino exacto de los fondos. Cuando se trata de rifas de gran envergadura, la fiscalización está a cargo de la Subsecretaría del Interior y, de no cumplir con los requisitos, podrían aplicarse sanciones administrativas e incluso penales.
En este contexto, resulta pertinente avanzar en una normativa que permita establecer reglas claras para estas actividades, resguardando tanto el cumplimiento de las obligaciones tributarias como la protección de los usuarios. Contar con un marco regulatorio permitiría entregar mayores certezas y fortalecer las herramientas de supervisión y fiscalización.