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Chile necesita una política industrial para su manufactura. Por Francisco Horn, Presidente de ASIQUIM

El programa de reciclaje orgánico desarrollado en Concón, con financiamiento de Enap y la participación de establecimientos gastronómicos y hoteleros…

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Durante la reciente Asamblea Anual de ASIQUIM, me reuní con socios, autoridades y representantes de otros gremios para plantear una convicción que compartimos con urgencia: Chile necesita políticas públicas que promuevan activamente la manufactura nacional.

No es una demanda menor. Un país sin una base manufacturera sólida, competitiva y protegida de la competencia desleal se vuelve vulnerable frente a las contingencias geopolíticas externas y ve limitado su desarrollo económico. La industria química, que suele pasar inadvertida, ilustra por qué esto importa: según el Banco Central, nuestro sector aportó el 2% del PIB el último año, representó el 6,6% de las exportaciones totales y el 14% de las importaciones totales de Chile en 2025. Somos, además, un articulador estratégico de industrias como la minería, la agricultura, la construcción, la infraestructura energética y la salud pública.

Por ello demandamos el diseño de políticas públicas que promuevan activamente la manufactura en Chile, identificando con claridad los obstáculos que hoy la frenan.

El primero es la llamada “permisología”: la alta carga de trámites, estudios y requisitos técnicos que exige el sistema de obtención de permisos. La excesiva burocracia, los plazos desmedidos, la incertidumbre jurídica y la duplicidad de criterios sectoriales —particularmente en regiones— desincentivan la inversión de largo plazo y paralizan proyectos. Valoramos que la agenda legislativa intente acelerar estos trámites, pero la manufactura requiere, de forma prioritaria, certezas jurídicas estables y licencias basadas en criterios técnicos y científicos verificables.

El segundo obstáculo son los altos costos de la energía, eléctrica y de combustibles. Por eso nos sumamos a una articulación intergremial junto a ASIMET, Chilealimentos, Pescadores Industriales del Biobío y ACENOR, para pedir al Ministerio de Energía medidas que reduzcan el impacto de los costos por horas punta y avancen hacia tarifas más competitivas. Es urgente adecuar el sistema eléctrico a la realidad productiva del país.

Con estos ejes —políticas para la manufactura, destrabe de la permisología y reducción de costos energéticos— buscamos instalar en la agenda pública la relevancia de un sector que articula la economía nacional con un fuerte compromiso con el desarrollo sostenible. ASIQUIM, que este año cumple 70 años y reúne a 134 empresas comprometidas con el estándar Responsible Care®, seguirá trabajando junto a las autoridades por una industria química sostenible y competitiva en Chile.

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