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Investigación distingue entre comprender y justificar la violencia

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“Explicar por qué ocurre una violencia o comprender el sentido que tiene para quienes participan en ella no significa, por sí mismo, justificarla. Podemos comprender mejor un hecho y continuar condenándolo con la misma fuerza, o incluso con mayor precisión”, explica Mauro Basaure.

Un artículo publicado en European Journal of Social Theory muestra que explicar las causas, contextos o sentidos de la violencia no equivale a excusarla. La investigación propone distinguir con mayor precisión entre comprensión, condena, justificación, legitimación y excusa, y analiza por qué estas operaciones tienden a confundirse en el debate público.

¿Por qué intentar comprender un acto de violencia es interpretado con frecuencia como una forma de justificarlo o excusarlo?

Esa es la pregunta que aborda Mauro Basaure, académico de la Carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y director del Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual de la misma facultad, en el artículo “Making Violence Intelligible: Condemnation, Excuse, and Social Theory”, recientemente publicado en la European Journal of Social Theory.

El trabajo parte de una tensión habitual tanto en el debate público como en las ciencias sociales. Ante hechos graves de violencia existe una demanda legítima de condena y atribución de responsabilidad. Al mismo tiempo, la investigación social intenta reconstruir las condiciones, trayectorias, instituciones, motivaciones y significados que permiten comprender cómo esos hechos llegaron a producirse.

Uno de los principales resultados del artículo es mostrar que estas dos exigencias no son incompatibles.

“Explicar por qué ocurre una violencia o comprender el sentido que tiene para quienes participan en ella no significa, por sí mismo, justificarla. Podemos comprender mejor un hecho y continuar condenándolo con la misma fuerza, o incluso con mayor precisión”, explica Basaure.

Comprender no es excusar

El artículo distingue diferentes maneras de posicionarse frente a la violencia. Una primera operación consiste en hacerla inteligible, ya sea explicando causalmente las condiciones que la hacen posible o reconstruyendo los sentidos y motivaciones de los actores. Otras operaciones corresponden a la condena, la legitimación, la justificación y la excusa.

La distinción es especialmente importante en este último caso, precisa el investigador. Esto porque una explicación sociológica puede mostrar, por ejemplo, que una acción estuvo condicionada por miedo, coerción, segregación, presión social o ausencia de alternativas. Esa información puede llegar a ser relevante para evaluar la responsabilidad del agente, pero no constituye automáticamente una excusa.

“El hecho de que conozcamos mejor las causas de una acción no elimina la responsabilidad de quien la realiza. Para que una explicación se transforme en una excusa hace falta un argumento adicional acerca de las condiciones concretas de imputabilidad”, señala Basaure.

Este punto permite identificar uno de los mecanismos centrales analizados en el artículo: en controversias públicas sobre terrorismo, guerra, violencia estatal, criminalidad o protesta, la introducción de contexto puede ser recibida como una disminución de la condena.

¿Por qué explicar puede parecer justificar?

La investigación sostiene que esta confusión no es simplemente un error lógico. Se vuelve especialmente probable cuando la violencia ocurre en contextos atravesados por víctimas, indignación, miedo, duelo y demandas de castigo.

En esas situaciones, cualquier explicación que amplíe el foco más allá del acto inmediato puede ser interpretada como una relativización de la responsabilidad.

El artículo también identifica distintas dimensiones que contribuyen a este fenómeno: una dimensión normativa, vinculada a la exigencia de condena; una dimensión afectiva, relacionada con la indignación y el sufrimiento; una dimensión pragmática, referida a los efectos públicos de una explicación; una dimensión atributiva, relacionada con la distribución de responsabilidad entre actores y contextos; y una dimensión político-institucional, porque las distintas interpretaciones de la violencia forman parte de disputas sobre quién es víctima, quién es responsable y qué debe ser condenado.

Para Basaure, el desafío consiste precisamente en evitar una alternativa falsa entre comprender y juzgar.

“Una teoría social que renuncia al juicio puede volverse normativamente muda, pero una condena que impide toda comprensión se vuelve analíticamente ciega. El desafío es poder pensar aquello que condenamos sin convertir su comprensión en una forma de aceptación”, afirma.

Una investigación desarrollada en el marco de Fondecyt y CRISPOL

El artículo forma parte de una línea de investigación más amplia sobre crítica, justificación y comprensión de la violencia política desarrollada por el profesor Basaure, también desde su trabajo como director del Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

La investigación ha sido apoyada por el Proyecto Fondecyt Regular N°1231922, “De la crítica y de la justificación de la violencia (política). Una investigación conceptual y empírica a partir del octubre chileno de 2019”, que estudia las formas en que distintos actores interpretan, condenan y justifican la violencia política.

El trabajo se vincula además con las investigaciones del Núcleo Milenio sobre Crisis Políticas en América Latina (CRISPOL, NCS2024_065), del cual Basaure es investigador principal. Desde ese espacio se estudian las crisis políticas latinoamericanas, sus dinámicas de conflicto y las formas en que distintos actores interpretan y disputan públicamente situaciones de crisis y violencia.

El artículo “Making Violence Intelligible: Condemnation, Excuse, and Social Theory” se encuentra disponible en European Journal of Social Theory y cuenta con el DOI 10.1177/13684310261473202.

https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/13684310261473202

 

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