La percepción pública de la Medicina Veterinaria generalmente se limita al cuidado de los animales de compañía. Sin embargo, los profesionales del área desempeñan un rol fundamental para la seguridad, economía y bienestar de las personas. No se trata solo de salud animal, sino de la estabilidad de nuestro planeta.
La sanidad animal es el primer frente de defensa contra las pandemias. Un alto porcentaje de las enfermedades infecciosas humanas emergentes provienen de los animales y muchos de estos patógenos son zoonóticos. Al abordar este riesgo, los médicos veterinarios salvaguardan la salud pública mundial frente a estas amenazas, incluyendo otra que ha aparecido este último tiempo: la resistencia antimicrobiana. Entonces, prevenir e invertir en sistemas de salud animal, se convierte en una estrategia vital para evitar crisis sanitarias y económicas.
Por otra parte, el médico veterinario es parte fundamental de la seguridad alimentaria y el desarrollo económico. Para muchas personas de todo el mundo y también en nuestro país, el ganado es su principal ingreso económico y medio de vida, por lo que es necesario garantizar un acceso a proteínas de alta calidad y que permitan que las naciones participen en un comercio internacional seguro bajo los estándares de la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Si no existieran servicios veterinarios robustos, las epidemias no sólo podrían descontrolarse, sino que diezmar la producción y fracturar la resiliencia de las comunidades rurales, empujando a las personas hacia la pobreza y una posible migración.
Fortalecer los servicios veterinarios a través de políticas públicas no es un gasto, sino una obligación para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es hora de reconocer que un mundo más seguro y próspero depende de animales sanos y también de profesionales empoderados.