Tras diez semanas de formación intensiva, profesores y profesoras iniciarán ahora una etapa de seis meses de acompañamiento para implementar proyectos y recursos educativos sobre cambio climático en sus comunidades escolares.
Con 40 profesores y profesoras provenientes de distintas comunas de la Región de Valparaíso y dos docentes que participaron a distancia desde Rapa Nui, concluyó la primera versión del Diplomado en Educación en Cambio Climático de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, iniciativa que busca fortalecer las capacidades de las comunidades educativas para abordar uno de los principales desafíos ambientales de la actualidad.
El programa reunió a docentes de Nogales, Algarrobo, Viña del Mar, Valparaíso y Quillota, pertenecientes a diversas áreas disciplinares, además de integrantes de equipos directivos y de formación pastoral. La experiencia fue desarrollada durante diez semanas mediante sesiones presenciales, virtuales y trabajo colaborativo.
El diplomado impulsado a través de un trabajo conjunto entre el Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM PUCV), la fundación internacional Siemens Stiftung, la Dirección de Sostenibilidad y Vinculación Social de la PUCV, Centro Costadigital y organizaciones vinculadas al Obispado de Valparaíso, con participación de docentes de la Fundación Oficio Diocesano de Educación Católica (ODEC) e invitados del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Valparaíso.
Aunque la etapa formativa llegó a su término, el trabajo continuará durante los próximos seis meses. En ese periodo, los participantes recibirán acompañamiento para implementar proyectos en sus establecimientos y desarrollar recursos de aprendizaje que favorezcan la enseñanza el cambio climático a partir de las particularidades de cada territorio.
“Parte sustantiva del proceso formativo termina hoy, pero vamos a acompañar posteriormente a los profesores participantes en sus proyectos de implementación en las escuelas, para desarrollar recursos de aprendizaje que permitan enseñar de manera contextualizada el cambio climático”, explicó Andoni Arenas, director del Diplomado en Educación en Cambio Climático.
Arenas destacó además el carácter colaborativo de la iniciativa y la diversidad territorial y profesional de quienes participaron. “Este es un esfuerzo compartido de muchas instituciones y colaboradores. Entre todos se suman esfuerzos frente a una necesidad que debemos abordar de manera conjunta”, señaló.
El aporte de MICA
La experiencia desarrollada en Valparaíso forma parte del proyecto Mapa Interactivo de la Enseñanza del Cambio Climático (MICA), propuesta de formación docente que gracias a un convenio de cooperación con la Fundación Internacional Siemens Stiftung también se implementa en otros países de América Latina, como Perú y Colombia que favorece el intercambio de conocimientos y experiencias entre especialistas de la región.
Ulrike Wahl, representante regional de la Fundación Siemens Stiftung en América Latina, valoró que esta primera versión chilena haya sido construida a partir de la colaboración entre distintos actores. “Hoy finaliza el primer diplomado MICA en Chile. Es un ejercicio de co-construcción no sólo con instituciones y expertos chilenos, sino también con especialistas de otras partes de América Latina”. Agregó que MICA fue uno de los proyectos impulsado por la fundación para paliar los efectos de la pandemia por Covid-19 en educación. “Es muy gratificante ver cómo, lo que comenzó como recurso educativo abierto, ha tomado forma de diplomado con proyección regional”.
Wahl sostuvo que formar docentes en estas materias resulta especialmente relevante frente a fenómenos que ya están impactando distintos territorios. “El cambio climático es una temática esencial de comprender, pero también compleja de enseñar. Por eso MICA constituye una herramienta muy relevante para la formación continua de las y los docentes”, agregó.
Desde la PUCV, la directora de Sostenibilidad y Vinculación Social, Karina Toledo, añadió que el término del diplomado constituye más bien el inicio de una nueva responsabilidad para quienes participaron. “Educar sobre cambio climático no significa únicamente transmitir conocimientos sobre sus causas o consecuencias. Significa desarrollar capacidades para analizar críticamente nuestro entorno, comprender la interdependencia de las dimensiones ambientales, sociales y económicas y promover decisiones responsables orientadas hacia un futuro más justo y sostenible”, agregó.
La opinión de los docentes
Uno de los objetivos centrales del programa fue que los aprendizajes no quedaran limitados a quienes cursaron el diplomado, sino que pudieran ser transferidos a otros docentes y posteriormente a los estudiantes. Para Bárbara Escobar, profesora de la Escuela Niño Jesús de Praga de Quillota, esa posibilidad constituye uno de sus principales aportes. “La idea es llevar el conocimiento adquirido a nuestros propios colegas, motivarlos a comprender la relevancia del cambio climático y que después puedan trabajarlo con sus estudiantes”, sostuvo.
Una visión que comparte Pamela Fernández, profesora de Biología y Ciencias del Liceo Cortés Brown de Recreo, quien destacó la posibilidad de traducir conceptos científicos en experiencias cercanas para los estudiantes. “Este diplomado me entregó herramientas y estrategias para aterrizar el contenido y trabajar desde la acción. Hoy tenemos el conocimiento a mano; lo importante es transformar ese conocimiento en acciones”, afirmó.
Con el cierre de esta primera versión comienza ahora la etapa de implementación en las comunidades educativas, donde los 40 participantes buscarán convertir los conocimientos adquiridos en proyectos y herramientas que permitan abordar el cambio climático desde las aulas y las particularidades de cada territorio.