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Arrendar o comprar una bodega: los factores que conviene analizar antes de tomar una decisión

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

La división de la estatal licitó un contrato a ocho años que reemplazó la totalidad de sus vehículos diésel por unidades cero emisiones, adelantándose a las metas corporativas de la cuprífera al 2030.

Cuando una empresa necesita más espacio, comprar o arrendar una bodega puede convertirse en una elección importante. En un mercado con alta ocupación y precios que llegan a las 32 UF por m², hay varios aspectos que pueden hacer que una alternativa resulte más conveniente que la otra.

En el momento en que una empresa comienza a crecer, aumentan también sus necesidades de espacio de trabajo. Mayor inventario, nuevos productos o un mayor volumen de operaciones en muchos casos hacen que un espacio de bodegaje se vuelva insuficiente y obligue a buscar una solución. Es en ese momento donde aparece una decisión que puede tener importantes efectos en el negocio: arrendar o comprar una bodega.

Para Maximiliano Montenegro, gerente de Operaciones de Procentro, este dilema tiene una respuesta: “Para muchas compañías, arrendar una bodega termina siendo una mejor alternativa que comprar, porque les permite responder a sus necesidades de almacenamiento o producción sin tener que asumir un compromiso de largo plazo con un inmueble”.

Un dato importante: las cifras más recientes muestran una baja disponibilidad de espacios en el mercado de bodegas de la Región Metropolitana. De acuerdo con la consultora inmobiliaria NAI Sarrà, durante el primer semestre de 2026 la vacancia general llegó a 3,59%, mientras que en las bodegas Clase A se redujo a 1,21% y en las Clase B alcanzó un 5,95%. Estos niveles reflejan un mercado con una alta ocupación, especialmente en los espacios de mayor estándar, donde encontrar alternativas disponibles puede ser más difícil.

El costo es una de las primeras grandes diferencias que surgen al momento de evaluar ambas alternativas. Según Cushman & Wakefield, el valor promedio de arriendo durante el primer trimestre de este año fue de 0.147 UF por m2 al mes. “Por otro lado, comprar una bodega puede salir en promedio 32 UF por m2”, apunta Montenegro. De esta forma, mientras comprar una bodega exige desembolsar una suma considerable de dinero de una sola vez, arrendar permite acceder al espacio mediante un costo mensual menor.

“Cuando una empresa compra una bodega, destina recursos importantes a un activo inmobiliario que puede tardar hasta 15 años en pagarse. Al arrendar, en cambio, ese capital queda disponible para otras necesidades propias del negocio, como pueden ser aumentar inventario, sumar tecnología o maquinaria, contratar personal o financiar su crecimiento”, explica Montenegro.

Pero el costo no es la única razón para optar por arrendar. Las necesidades de almacenamiento de una empresa pueden cambiar con el tiempo, ya sea por un aumento en las ventas, un crecimiento del inventario o modificaciones en la operación, entre otros motivos. El arriendo permite ir ajustando la superficie de bodega contratada a esos cambios y trasladarse a una bodega más grande o pequeña si es necesario, sin quedar ligado a un bien raíz que puede dejar de responder a las necesidades del negocio.

En ese mismo sentido, la ubicación que resulta conveniente para una compañía en un determinado momento puede dejar de serlo en otro. “La incorporación de nuevos clientes o proveedores, el crecimiento hacia otras comunas o cambios en las rutas de distribución pueden hacer necesario trasladar la bodega a otro sector, lo que se vuelve una decisión menos engorrosa cuando la bodega es arrendada y no forma parte de los activos de la empresa”, detalla Montenegro.

A estas ventajas de arrendar se suma la posibilidad de funcionar dentro de un condominio de bodegas, donde servicios como la seguridad, el aseo y mantención de los espacios comunes son compartidos entre las distintas empresas que arriendan. “De esta manera, los gastos se prorratean entre los arrendatarios, en lugar de que cada empresa deba asumir por sí sola el costo de mantener estos servicios. Y para muchas empresas, por la naturaleza de su operación, contar con estos ítems resueltos permite simplificar la gestión de la bodega y concentrar sus esfuerzos en las tareas que forman parte de su negocio”, concluye Montenegro.

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