Durante décadas, el desarrollo económico estuvo asociado principalmente a la producción de bienes, la explotación de recursos naturales y las grandes inversiones. Hoy, sin embargo, el conocimiento, la innovación y la creatividad también se han convertido en factores capaces de generar valor, empleo y competitividad.
En ese escenario, las industrias creativas representan una oportunidad especialmente relevante para la Región de Valparaíso. Su patrimonio, identidad cultural, talento creativo, universidades, centros de formación y capacidad emprendedora constituyen una base desde la cual es posible impulsar nuevas actividades económicas y agregar valor a sectores que ya forman parte de nuestra matriz productiva.
Y es que la economía creativa no se limita a la cultura. Su desarrollo puede movilizar al turismo, la gastronomía, el comercio y los servicios, pero también aportar diseño, tecnología, contenidos y nuevas soluciones a empresas de ámbitos muy distintos. Allí está parte de su potencial pues la creatividad constituye una capacidad que puede aumentar el valor de muchas otras actividades económicas.
La transformación digital ha ampliado aún más esas posibilidades. Hoy, una producción audiovisual, una solución tecnológica, un diseño o un servicio basado en conocimiento desarrollado en nuestra región puede acceder a mercados mucho más amplios. Para emprendedores y pequeñas empresas, esto significa que la ubicación geográfica deja de ser necesariamente una barrera para crecer.
El desafío para la región es, entonces, avanzar desde reconocer la creatividad como uno de sus atributos hacia convertirla en una capacidad productiva. Eso exige conectar talento, conocimiento, innovación, emprendimiento y mercado, generando condiciones para que las buenas ideas no solo nazcan en la región, sino que también puedan desarrollarse, consolidarse y generar empleo desde aquí.
No perdamos de vista que diversificar nuestra economía no significa abandonar las actividades que históricamente han sostenido a la región. Significa ampliar nuestras fuentes de crecimiento y comprender que el capital humano, el conocimiento y la propiedad intelectual también pueden constituir activos económicos.
Valparaíso siempre ha tenido creatividad. El desafío de esta nueva etapa es transformar ese talento en valor, empleo y oportunidades. Apostar por las industrias creativas, por tanto, no es solo una decisión cultural, sino que también una decisión estratégica para el desarrollo para una región que necesita encontrar nuevas formas de crecer.