Este 13 de octubre se cumplen 16 años del rescate de los 33 mineros de la Mina San José, uno de los episodios que marcó la conversación sobre seguridad en minería en nuestra historia reciente.
Hoy, Chile muestra avances en seguridad, pero aún tenemos tareas pendientes. De acuerdo a datos de Sernageomin, entre 2010 y 2024, la tasa de fatalidad de la industria extractiva minera cayó 83%, desde 0,12 a 0,02 fallecidos por millón de horas trabajadas.
Si bien ha sido un avance histórico, el desafío persiste, especialmente considerando que recientemente nuestro país registró 3 fatales en menos de una quincena. Por ello, la prevención debe seguir evolucionando y estamos obligados a preguntarnos ¿qué estamos haciendo para evitar que este tipo de situaciones vuelva a ocurrir? Porque la seguridad no empieza cuando una persona ya está en la faena. Empieza mucho antes al verificar que sus exámenes estén vigentes, que cuente con las competencias y capacitaciones requeridas y que la información que respalda su ingreso sea correcta.
Todo esto parece básico, pero quienes trabajamos cerca de estos procesos sabemos que detrás hay una enorme cantidad de documentos, validaciones, correos, planillas, observaciones y revisiones manuales. Y ahí hay un punto que a veces se pierde: la acreditación no es solamente un trámite administrativo. También es parte de la prevención.
Por eso es relevante el acuerdo alcanzado en agosto por el Consejo Minero, SONAMI, APRIMIN y la Cámara Chilena de la Construcción para avanzar en criterios comunes de salud preocupacional e inducciones básicas de seguridad.
El desafío es llevar esa homologación a la operación, con información confiable, verificable y trazable. Y vale la pena aclarar que homologar no significa bajar el estándar, es que podemos ponernos de acuerdo en una base común.
Desde Mine Class trabajamos en esa dirección con Mine Pass, un pasaporte digital de acreditación que concentra antecedentes, controla vigencias y apoya la validación documental mediante tecnología e inteligencia artificial. Su valor no está solo en digitalizar una carpeta, sino en entregar mayor certeza antes de autorizar un ingreso.
La industria ya dio un primer paso. El desafío ahora es hacer que esa homologación funcione realmente en la operación. Y para eso no basta con acordar criterios. La información también tiene que poder moverse; tiene que ser confiable, verificable, trazable y estar disponible cuando se necesita.
A 16 años del rescate de los 33, debemos seguir avanzando desde la reacción hacia la prevención. Un pasaporte minero no reemplaza los estándares de cada compañía, pero sí ayuda a sostenerlos sobre información confiable, validada y disponible.