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Estudiante de la RedQ obtuvo el primer lugar en feria científica con proyecto que transforma residuos plásticos en combustible

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

Valentina Vicencio, estudiante de Cuarto Medio A del Liceo Santiago Escuti Orrego, fue distinguida en la Categoría de Sustentabilidad de la V Feria de Ciencias, Tecnología e Innovación del Liceo Juan Rusque de Nogales. Su iniciativa utiliza un proceso de pirólisis para obtener combustible a partir de tapas de botellas plásticas, poniendo la investigación y la innovación al servicio de los desafíos ambientales.

Un destacado reconocimiento para la educación pública de Quillota obtuvo Valentina Vicencio, estudiante de Cuarto Medio A del Liceo Santiago Escuti Orrego, quien alcanzó el primer lugar en la Categoría de Sustentabilidad de la V Feria de Ciencias, Tecnología e Innovación del Liceo Juan Rusque de Nogales. El premio reconoce una propuesta que combina investigación, creatividad y experimentación, buscando nuevas alternativas para reutilizar residuos plásticos y contribuir al cuidado del medioambiente.

El logro de Valentina también fue reconocido por su propio establecimiento educacional durante la Segunda Feria Científica y Tecnológica del Liceo Santiago Escuti Orrego. En la oportunidad, el director de la RedQ, Marco Berenguela, le hizo entrega del galvano obtenido por su primer lugar, instancia en la que se destacó el trabajo desarrollado por la estudiante, la originalidad de su propuesta y su aporte a la búsqueda de alternativas sustentables. Este reconocimiento permitió relevar sus capacidades y compartir con la comunidad educativa los resultados de una investigación que representa el interés por aprender, innovar y poner el conocimiento al servicio del entorno.

El proyecto desarrollado por Valentina se centra en la pirólisis, un proceso termoquímico que permite transformar materiales plásticos mediante la aplicación de calor. Para su investigación, la estudiante utilizó tapas de botellas, las que introdujo en una caldera para generar vapores que posteriormente fueron condensados mediante agua fría, obteniendo un combustible que identificó como diésel. Asimismo, ha explorado la posibilidad de obtener otros derivados, como gasolina y parafina.

“Mi proyecto consistió principalmente en poder llevar a cabo la pirólisis. En una caldera se introduce plástico, en este caso utilicé tapitas de botella, lo que genera un vapor que, al ser condensado con agua fría, me permitió obtener diésel. Mi objetivo es poder reutilizar el petróleo que contiene el plástico y darle una vida más útil”, explicó la estudiante.

La propuesta también contempla una etapa de experimentación práctica. Según relató Valentina, realizó pruebas con el combustible obtenido en un motor pequeño de motosierra, experiencia que le permitió comprobar su funcionamiento y continuar profundizando en las posibilidades de su investigación. Este trabajo refleja un proceso de aprendizaje que va más allá de la revisión teórica, incorporando la construcción de una maquinaria, la observación de resultados y la búsqueda de soluciones a partir de la experimentación.

Uno de los principales objetivos de la iniciativa es abordar el problema de los residuos plásticos, especialmente las tapas de botellas, que muchas veces terminan en calles y espacios naturales. “Ese es mi fin, poder reutilizar esto que cuesta más que las botellas en poder desaparecer. Siempre terminan en la calle, en el mar y es muy complicado reutilizarlas”, señaló.

La idea nació a partir de su interés por los temas ambientales y de la observación de la contingencia relacionada con el alza de los combustibles. Luego de desarrollar durante el año anterior otro proyecto vinculado al plástico, Valentina comenzó a investigar si este material podía aprovecharse para obtener combustible. Desde entonces, dedicó cerca de un año a estudiar el proceso y desarrollar la maquinaria necesaria para concretar su propuesta.

Junto con destacar el valor de su investigación, la estudiante relevó la importancia de participar en encuentros científicos que permiten compartir experiencias, conocer otras iniciativas y fortalecer el interés por la ciencia. “Estos tipos de ferias a mí me encantan porque fomentan mucho el lado científico de los niños. De aquí salen muchas veces ideas que se pueden llevar a cabo más adelante y que son un bien, sobre todo, para el medioambiente”, expresó.

El primer lugar obtenido por Valentina constituye un motivo de orgullo para el Liceo Santiago Escuti Orrego y la Red de Educación Pública de Quillota, al visibilizar las capacidades, inquietudes y talentos que se desarrollan en las comunidades educativas. Asimismo, pone de relieve la importancia de generar oportunidades para que las y los estudiantes investiguen, experimenten y conecten sus aprendizajes con problemáticas de su entorno.

Desde la RedQ, este logro destaca el valor de una educación pública que promueve la curiosidad, el pensamiento científico, la creatividad y la innovación, entregando espacios para que las nuevas generaciones desarrollen sus ideas y se conviertan en protagonistas de iniciativas que buscan aportar a una sociedad más consciente y sustentable.

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

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