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Creatio ex nihilo. Día Mundial de la Creatividad y la Innovación. Por Maciel Campos Director Escuela de Publicidad y Relaciones Públicas Universidad de Las Américas

En el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, lo invito a cerrar sus ojos y visualizar una caja vacía sobre el suelo. Ahora imagine que la levanta con sus manos. Es algo pesada, pero no lo suficiente como para sostenerla por un buen rato. ¿La tiene?… Perfecto. El desafío es el siguiente: ¿con qué puede llenar este objeto para que pese menos?

Las pequeñas “calugas” que ofrecen trabajo en la prensa y los sitios web de empleo, tienden majaderamente a requerir en sus perfiles esa chapa de: “Se necesita profesional altamente creativo”. Lo interesante, es que no solo en el ámbito de la búsqueda de trabajo en mandos medios se hace recurrente el requisito, sino que hasta en las más sofisticadas empresas headhunter el elemento “creativo” también se vuelve factor clave para el reclutamiento de cerebros en las grandes ligas empresariales. La paradoja es que cuando se intenta profundizar en aquello que se quiso decir con “altamente creativo”, comienzan los problemas.

Frente a tan diversa cantidad, y calidad, de teorías heurísticas que intentan explicar uno de los fenómenos más esquivos del alma humana: ¿qué nos hace ser creativos? Propongo en este día voltear por completo una posible receta y centrar la discusión en aquello que debe ser el “punto de partida” para quien aspire cultivar la creatividad. Esto es lo que denomino la “curiosidad responsable”.

Todos los seres humanos somos capaces de crear, pero la mayoría no lo asume (muchos por conveniencia, así delegan los problemas en otros). Es correcto que algunos parecieran manifestar una mejor facilidad para la “solución original de los conflictos”, pero con un poco de transpiración mental hasta el más innoble puede generar ideas diferenciadoras con algo de tiempo, dirección e impulso. Sin embargo, existe un punto de inflexión para alcanzar un éxito más consistente en estas lides: ¿qué come? o dicho con mayor precisión ¿con qué clase de alimento nutre su alma?

¿Cuál fue el último libro de no ficción que leyó? ¿cuál fue la última obra de teatro que presenció y que no fuese comedia? ¿cuál fue la última película en blanco y negro a la que asistió? ¿cuál fue la última conversación que tuvo con una persona que detesta? ¡Atención!: he puesto apellido a cada pregunta no porque tenga prejuicios con la ficción, la comedia, los colores o la simpatía de la gente, sino solo porque si está acostumbrado a hacer lo que le gusta, jamás podrá intentar comprender o ponerse en los zapatos de aquellos que disfrutan con asuntos distintos a los suyos, centro real de toda legítima curiosidad. Quien esté acostumbrado a un mismo tipo de alimento no es curioso, claramente se dará por satisfecho con muy poco, y con lo muy seguro. Siempre hay riesgo, pero ahí radica la responsabilidad al curiosear.

La búsqueda del pensamiento creativo requiere comer pasto de múltiples praderas, con el fin de producir leche que sirva para diversos postres. Una “idea original” no surge desde el vacío, la creatio ex nihilo, ese es un sofisma, un mito materialista, como el de la potenciación del hemisferio derecho (artificio que se lo he escuchado hasta a conferencistas internacionales). No, no, ¡no! La única manera de obtener resultados originales y relevantes es realizando “conexiones” entre elementos de semánticas lejanas que produzcan un fenómeno nuevo pero reconocible. La clave, precaverse de que nadie antes ha ejecutado dicha conexión y que el pasto que consuma no envenene su alma.

Cierre los ojos de nuevo y visualice ahora una laptop. Ahora imagine que viaja en el tiempo y la lleva a la burguesía del año1895. La enciende y pregunta: ¿Qué es esto? Respuestas posibles: ¡Una pequeña pantalla de cine de los Lumière! ¡Una muy plana máquina de escribir Remington! ¡Una compacta calculadora Burroughs! ¡Un gramófono que tiene oculta la bocina! ¡Una extensión de mi cerebro! ¿Se da cuenta?… una conexión de elementos precedentes magistralmente interconectados en una unidad original y relevante.

Una última pregunta: ¿qué relación existe entre una caja y un orificio?… la solución al problema al inicio de esta columna.

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