Eliminar la Franquicia Tributaria de capacitación sería un retroceso crítico para el país. Desde el punto de vista de la recaudación, su eliminación tiene efectos menores en comparación con otros instrumentos tributarios. Pero desde la perspectiva del desarrollo de capital humano, su impacto potencial es muchísimo más grande. Esa asimetría es clave y no está siendo suficientemente considerada en el debate.
Muchas personas citan el estudio de DIPRES sobre evaluación de impacto de la franquicia tributaria. Y es cierto que aporta evidencia valiosa, pero su lectura requiere cuidado. Por una parte, muestra que el instrumento aumenta la capacitación, pero no encuentra efectos en salarios ni empleabilidad. Sin embargo, ese resultado está observado principalmente en el segmento donde hoy se concentra el uso de la franquicia: grandes empresas y trabajadores/as que, en promedio, ya cuentan con mayores niveles de formación y mejores condiciones laborales ¿Qué significa esto? Que estamos evaluando el impacto de la capacitación en un segmento donde el retorno marginal de formar es muchísimo menor. Es decir, donde ya existe capital humano relativamente desarrollado. Pero ese no es el espacio donde el mercado laboral del país tiene su principal brecha.
La verdadera pregunta es qué ocurre en trabajadores/as de empresas medianas y pequeñas, en personas con trayectorias laborales más frágiles, o en quienes hoy simplemente no acceden a capacitación. Ese efecto no está siendo capturado por el estudio. Tampoco se está midiendo la calidad ni la pertinencia de la formación financiada, ni el impacto de modalidades como el precontrato, que pueden tener efectos relevantes en comunidades, estudiantes o personas sin empleo. Esos espacios son precisamente donde la capacitación puede ser más transformadora desde una perspectiva de desarrollo país.
Ya no hablamos de riesgo, hablamos directamente de peligro al eliminar la franquicia: cerraría una de las pocas puertas de acceso a formación para los sectores más amplios del mercado laboral, los que adquieren sus habilidades y competencias a lo largo de su vida laboral o justamente para encontrar un espacio en el mercado. El peligro implica retroceder prácticamente 70 años en las dinámicas de empleo, desarrollo, formación, intermediación y acceso a oportunidades reales para la gran mayoría de la población. Y en especial, para los y las que más nos necesitan. Si no se corrige este error, Chile va a entrar a la era de la inteligencia artificial con una máquina de escribir y un diskette.