Quedó definida la segunda vuelta presidencial de las Elecciones Generales 2026 en el Perú entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, tras un cierre ajustado en el cómputo de la ONPE. ¿Cómo se definió el resultado final?
Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, son los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta de las Elecciones Generales 2026 en Perú, programada para el 7 de junio. Con el 100 % de actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori Higuchi obtuvo 2 877 678 votos, mientras que Sánchez Palomino alcanzó 2 015 114 votos, consolidando así su pase a la segunda vuelta electoral.
La Secretaría General de la ONPE cumplirá con remitir estos resultados al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), entidad que proclamará los mismos mediante resolución.
Definición ajustada por el segundo lugar en la primera vuelta de Elecciones 2026
La competencia más ajustada de esta primera vuelta no se dio por el primer lugar, sino por el segundo. Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, protagonizaron una disputa voto a voto que se mantuvo hasta el cierre del cómputo.
La diferencia final entre ambos fue de apenas 21 210 votos.
La ajustada disputa por el segundo lugar terminó definiendo un escenario similar al del 2021, con una contienda entre izquierda y derecha.
El experto en derecho electoral José Tello analiza este nuevo mapa político: «Keiko Fujimori ya tiene un contendor, es Roberto Sánchez, quien le ha ganado por un estrecho margen a Rafael López Aliaga pero además, también por el ruido que ha dejado en diferentes tiendas políticas los incidentes del 12 de abril pasado, durante las elecciones. Es importante señalar que la idea de tener a dos candidatos de derecha disputando la presidencia de la República, es cosa del pasado. Tenemos nuevamente un escenario parecido al 2021 entre un candidato de izquierda y una candidata, en este caso, de derecha», señaló.
¿Dónde se concentró el voto en la primera vuelta de las Elecciones 2026?
A partir de los votos válidos, se observan patrones en el respaldo de los peruanos a los candidatos que avanzan a la segunda vuelta presidencial.
Keiko Fujimori concentró su mayor respaldo en regiones del norte como Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash, así como en Ica y el Callao. También obtuvo un desempeño importante en la sierra central, en Junín y Pasco, y en la Amazonía, en Loreto y Ucayali. Además, lideró el voto de los peruanos en el extranjero, especialmente en países como Argentina y Chile.
Por su parte, Roberto Sánchez obtuvo sus mejores resultados en diversas regiones del interior del país, entre ellas Cajamarca, Amazonas, Huánuco, Madre de Dios, Cusco, Apurímac, Ayacucho, Moquegua, San Martín, Huancavelica y Puno. Sin embargo, no logró liderar la votación en ningún país del exterior.
¿Quiénes integran sus fórmulas presidenciales?
La fórmula presidencial de Keiko Fujimori está integrada por los excongresistas Luis Galarreta, como candidato a la primera vicepresidencia, y Miguel Torres, en la segunda vicepresidencia. Mientras que la fórmula de Roberto Sánchez está conformada por la abogada Analí Márquez, en la primera vicepresidencia, y Brígida Curo, en la segunda vicepresidencia.
En esta primera vuelta participaron 35 candidatos presidenciales, lo que refleja un escenario de alta fragmentación del voto, así lo explica Marisol Vargas de la Jara, politóloga y docente de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
«En un sistema con una variedad de partidos tan extrema y variada como el caso peruano, los porcentajes tan bajos reflejan, además de su escasa representatividad, la pobre legitimidad de origen que va a poseer cualquiera que fuese quien resulte ganador. ¿Cómo gobernar un país disperso y diverso si no llegaste a tener el apoyo de más de un quinto de la población?, ¿cómo gobernar un país cuando el otro 50% no cree en tu propuesta para el Perú? Aquí, resulta interesante el rol de la fragmentación: no es solamente que no se crea en la propuesta del candidato A o el candidato B, sino que hemos llegado, como país, al punto de estar dispuestos a darle nuestro voto a otro candidato así no encarne nuestros ideales, con tal de no «favorecer» a quienes consideramos que representan una continuidad nefasta», expresó.
Con una diferencia ajustada y un electorado disperso, el país se encamina a una segunda vuelta en la que ambos candidatos deberán ampliar su base de apoyo y disputar el voto de quienes no se sintieron representados en la primera jornada electoral.