- En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, la organización advirtió que las redes sociales, los videojuegos y las aplicaciones de mensajería han ampliado los espacios de captación de niños, niñas y adolescentes.
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, World Vision llamó a fortalecer la prevención, detección temprana y protección de niños, niñas y adolescentes, uno de los grupos más expuestos a este delito.
En Chile, desde la entrada en vigencia de la Ley N.º 20.507, fueron identificadas 405 víctimas de trata de personas entre 2011 y 2023, asociadas a 73 investigaciones formalizadas, según antecedentes recopilados por el Centro de Políticas Migratorias.
A esta realidad se suma el aumento de la explotación sexual infantil. De acuerdo con la Defensoría de la Niñez, la tasa de víctimas de estos delitos creció un 73% entre 2022 y 2024. Durante 2024, el 90% de las víctimas de los delitos de obtención y facilitación correspondió a niñas y adolescentes mujeres, mientras que el 82% tenía entre 14 y 17 años.
Aunque estos casos no equivalen automáticamente a situaciones de trata, dan cuenta de condiciones de vulnerabilidad que pueden ser aprovechadas para captar y explotar a niños, niñas y adolescentes. A nivel mundial, aproximadamente una de cada tres víctimas detectadas de trata pertenece a este grupo.
“Estas cifras muestran que la trata de personas no es una problemática distante. Puede comenzar a través de una conversación en redes sociales, una falsa oferta de trabajo, una promesa de apoyo económico o un vínculo afectivo utilizado para manipular. La prevención exige que las familias, las comunidades educativas y las instituciones conozcan estas dinámicas y puedan actuar antes de que la situación de explotación se prolongue”, explicó Andrés Flores Retamal, especialista en niñez de World Vision Chile.
Temporalidad
En cuanto a la época del año de mayor riesgo en Chile, Diversos organismos estatales han identificado patrones temporales asociados a un mayor riesgo de captación y explotación de niños, niñas y adolescentes, siendo estas:
- La temporada estival (diciembre–febrero): el periodo que concentra un mayor flujo turístico y de movilidad de personas, lo que ha llevado al Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), la Defensoría de la Niñez y la Policía de Investigaciones (PDI) a desarrollar campañas específicas de prevención de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en el contexto de viajes y turismo (ESNNA-VT) antes de cada temporada veraniega.
- Vacaciones escolares (verano e invierno): asociada a una menor supervisión institucional (colegios) y a un mayor tiempo de exposición de niños, niñas y adolescentes a entornos digitales y espacios públicos, factores que las instituciones de protección de la niñez han señalado como relevantes para la vigilancia reforzada.
Captación en entornos digitales
Las redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos y otras plataformas digitales pueden ser utilizadas para contactar a niños, niñas y adolescentes mediante engaños, falsas oportunidades laborales, ofrecimientos económicos o relaciones afectivas construidas con fines de manipulación.
Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran la exposición digital sin supervisión, las situaciones previas de maltrato o abuso, la pobreza, la interrupción de las trayectorias educativas, la migración irregular y la falta de acceso a redes de protección.
También existe el denominado “enganche afectivo”, mediante el cual el agresor genera una relación de confianza o dependencia emocional que dificulta que la víctima reconozca la explotación o solicite ayuda.
Señales de alerta
Las ausencias escolares reiteradas, cambios abruptos de comportamiento, aislamiento, dinero o regalos sin un origen claro, vínculos secretos con personas adultas, viajes inesperados y comunicaciones digitales que generan temor o dependencia pueden constituir señales de alerta.
World Vision plantea que establecimientos educacionales, centros de salud, servicios de protección y organismos públicos deben contar con capacidades para detectar estos casos y actuar desde un enfoque de derechos, evitando responsabilizar o estigmatizar a las víctimas.
“Un niño o adolescente sometido a explotación necesita protección especializada, acompañamiento y condiciones que le permitan reconstruir sus vínculos familiares, educativos y comunitarios. La respuesta institucional debe ser oportuna y coordinada, porque cada día de exposición puede profundizar las consecuencias físicas, emocionales y sociales”, agregó Flores.
Ante una situación de riesgo inmediato, se puede contactar a Carabineros al 133 o a la Policía de Investigaciones al 134. También está disponible el Programa Denuncia Seguro en el *4242 y el Fono Familia 149 de Carabineros.