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El impacto de las mascotas en el bienestar de las personas. Por Mario Morales Director Carrera de Medicina Veterinaria Universidad de Las Américas, Sede Concepción

El programa de reciclaje orgánico desarrollado en Concón, con financiamiento de Enap y la participación de establecimientos gastronómicos y hoteleros…

Está comprobado que las mascotas disminuyen la sensación de soledad y aumentan la autoestima de sus dueños. Además, actúan como facilitadores para que las personas tengan una mayor interacción social, por ejemplo, en espacios públicos.

Se ha demostrado que acariciar un animal reduce la presión arterial y el estrés. Para quienes sufren enfermedades crónicas, estos se convierten en una motivación para el autocuidado: el deseo de estar bien para poder resguardar al animal, impulsa a los dueños a seguir sus tratamientos médicos y a realizar actividad física, como caminatas diarias, lo que de otro modo no harían.

Es importante entender que esta relación es compleja y bidireccional. Los beneficios no aparecen porque sí; dependen de un vínculo basado en comportamientos que favorezcan la salud de ambos, donde exista una relación de tenencia responsable hacia la mascota que incluya una alimentación adecuada, cuidados veterinarios y mucho afecto.

Lo anterior se conecta con el enfoque One Health. Ejemplo de esto es vacunar a las mascotas para prevenir enfermedades que se contagian a los humanos, como la rabia. Asimismo, el uso incorrecto o inadecuado de antibióticos genera bacterias resistentes que pueden llegar a afectar la salud de las personas, y acciones diarias como recoger las heces o evitar la contaminación de fuentes de agua, protegen el entorno natural y a la población en general.

Considerar una alimentación equilibrada, medicina preventiva, enriquecimiento ambiental, ejercicio, estimulación conductual y atención veterinaria periódica, son responsabilidades que los tutores deben siempre tener presente.

Las mascotas ofrecen apoyo incondicional que mejora la calidad de vida de sus dueños de forma sorprendente. Al cuidar de ellos, no solo se cumple con una obligación legal o ética, sino que se invierte en el equilibrio emocional y físico de los seres humanos.

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